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Dos copias, un mismo western: el truco de Lancaster que pocos notaron

A 53 años de su estreno, la película de Robert Aldrich con Burt Lancaster sigue dando de qué hablar: una versión para Estados Unidos y otra para Europa, con escenas distintas y un personaje que directamente desaparece del metraje europeo.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 19 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Aclaración para el desprevenido: cuando uno cree que está viendo una sola película, capaz está viendo dos. La venganza de Ulzana, el western que Robert Aldrich firmó en 1972, tiene esa pequeña maldad: llegó a Estados Unidos y a Europa con montajes diferentes, casi con la misma duración, pero no con el mismo material. Lo aclaro porque, si te cruzás con alguien que dice haber visto algo que el otro no, probablemente los dos tengan razón.

Quién hizo qué detrás del montaje

Aldrich supervisó la copia que se vio en su país. Lancaster, en cambio, metió la mano en persona en el armado europeo. Las diferencias no se notan por el minutaje: se notan por lo que falta y por lo que sobra. El caso más jugoso es el de Aimee Eccles: su personaje, la amante indígena del protagonista, fue borrado sin más del montaje que llegó al Viejo Continente. Así, conviene saber qué versión te ponen enfrente antes de discutirla.

La historia arranca con Ulzana escapando de una reserva donde lo habían hecho pasar mal. Una vez afuera, se juntó con un grupo de apaches y empezó una seguidilla de ataques. La caballería salió a buscarlo, con McIntosh, un explorador que sabe moverse por el territorio, como guía. Esa persecución es la columna del relato, y funciona como relojito.

  • Director: Robert Aldrich, que supervisó el montaje estadounidense.
  • Protagonista: Burt Lancaster, que se hizo cargo del montaje europeo.
  • Guionista: Alan Sharp, que asumió la influencia de Centauros del desierto, de John Ford, como punto de partida.
  • Personaje borrado: la amante indígena interpretada por Aimee Eccles, fuera de la versión europea.
  • Lectura clave: la duración casi igual entre copias esconde diferencias de fondo, no de forma.

El guion lleva la firma de Alan Sharp y tiene una deuda explícita con The Searchers. Lo reconoció él mismo: la idea fue rendirle homenaje a Ford a través de esta historia. Es un dato útil para entender de dónde sale el ADN de la película y por qué ciertas decisiones de cámara y de tempo respiran tan setentosas y, a la vez, tan leídas.

Crítica contenta, público tibio

Acá aparece la paradoja de siempre: a la prensa le gustó, al público le dio lo mismo. Los comentarios fueron favorables y el propio Aldrich estaba conforme con lo que había firmado. En la boletería, en cambio, el rendimiento fue discreto. La película funcionó mejor en el recuerdo y en los paper de los cinéfilos que en la fila del cine.

“Una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida.”Arturo Pérez-Reverte

Pérez-Reverte la puso en su lista de westerns para recuperar. Y si alguien la recomienda con esa energía, algo estará viendo. El escritor destaca sobre todo el arranque, donde un soldado mata a una mujer en una escena de violencia seca, sin adornos. Vale la entrada: es un western áspero, con dos copias dando vueltas por el mundo, y eso, en este oficio, ya es una perlita.

Me sumo a la pregunta que queda picando: ¿qué otra película del oeste se ganaría un lugar en esa conversación? Porque si la pauta es que tiene que ser de las que el tiempo olvidó y el ojo entrenado rescata, la lista suele dar sorpresas.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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