Franco, el discípulo de Bielsa que vuelve a primera con todo: lidera el Clausura en Mendoza
El cordobés de Cruz Alta lleva diez años en el ascenso y el exterior. Hoy, a los 57, hace punta en el Grupo A con Gimnasia de Mendoza. Empató con Boca en la última y goleó a Independiente en Avellaneda.
A los 57, Darío Franco volvió a primera y no vino a pasar el rato. Lo digo yo: me encanta ver a un tipo laburar diez años en el ascenso y en el exterior para volver y comerse la liga. El cordobés de Cruz Alta conduce a Gimnasia y Esgrima de Mendoza como único puntero del Grupo A del Clausura, con 16 puntos y un equipo que se anima a todo.
Me acuerdo del partido contra Boca como si lo tuviera acá adelante. Fue empate 2-2, pero el gol del Lobo llegó en el minuto final, cuando ya nadie lo esperaba. El propio Franco lo dijo en la conferencia: "Creo que superamos al rival de principio a fin; en los primeros 15 minutos, si anotábamos tres goles creo que estaba bien". Después llegó la frutilla del postre: 3-0 a Independiente en Avellaneda, en casa del Rojo, con una actuación para enmarcar.
Diez años entre el ascenso y la frontera
La última vez que Franco se había sentado en un banco de primera fue entre noviembre de 2016 y mayo de 2017, cuando dirigió a Aldosivi. Después vino un periplo largo y formativo: dos pasos por Instituto de Córdoba, una incursión en Chile en San Luis de Quillota, un paso por la Serie A de Ecuador en Olmedo durante la pandemia, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Deportivo Binacional en Perú, Almirante Brown, Quilmes y Arsenal, donde estuvo hasta octubre de 2025. En Arsenal dirigió 24 partidos, ganó 8, empató 4 y perdió 12, y se fue de común acuerdo con el club.
El periplo lo curtió. Y hoy se nota. Franco entiende los vestuarios del ascenso y la presión de la máxima categoría, y eso es un lujo en este fútbol donde muchos queman libros.
La escuela Bielsa y los gritos del banco
Franco se crió como volante en Newell's Old Boys y mamó fútbol de Marcelo Bielsa en la selección de los años noventa, cuando el Loco todavía estaba lejos de transformarse en leyenda pero ya dejaba su huella. De ahí sacó la filosofía que hoy aplica en Mendoza. "Trato de incorporar cosas de él, como el pressing en campo rival, el ataque con mucha gente, que el equipo sea solidario y que todos corran cuando la pelota se pierde", contó el DT. Y agregó sobre sus gritos en el banco: "Tienen que ver para que el equipo mantenga la concentración". Nada decorativo, todo funcional.
Los números del líder
El artillero del Clausura es mendocino y se llama Agustín Módica, con 8 goles, una bestialidad. Lo secunda en generación de juego Esteban Fernández, que ya lleva 3 asistencias. En el mediocampo y el ataque funcionan como relojito Facundo Lencioni, Luciano Cingolani e Ignacio Sabatini. El plantel tiene un valor de mercado estimado en 16 millones de euros, una cifra muy baja para un equipo que pelea arriba, lo que habla del ojo de Franco y de su cuerpo técnico para armar un grupo sin estrellas rutilantes pero con un bloque compacto.
Lo que viene y el dato histórico del clásico
Este viernes Gimnasia recibe a Defensa y Justicia en Mendoza, con la chance de estirar la ventaja en el Grupo A y meterle presión a los que vienen atrás. Yo lo miro y me entusiasmo: un entrenador formado en la escuela Bielsa, que vuelve a primera después de una década de fogueo y se planta como líder del torneo con un club del interior.
El dato histórico del clásico, para no perder la costumbre: Franco vistió la camiseta de Newell's, club con el que Bielsa ganó todo a principios de los noventa, y fue parte de aquella selección argentina que Coco Basile armó con el sello del Loco. En ese ciclo marcó cuatro goles, entre ellos un cabezazo ante Inglaterra en el empate 2-2 en Wembley por la Copa Sir Stanley Rous, un encuentro que quedó en la memoria grande del fútbol argentino. Así que, humilde, a los de Defensa y Justicia les digo: cuidado, que este Franco no viene de paseo. Viene con la libreta del Loco bajo el brazo y la muñeca afinada de tanto viaje.
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