Toto Kirzner y la herencia que eligió dejar pasar: por qué no será jamás Toto Suar
El actor contó el origen insólito del apellido artístico de su padre, que nació de un problema de fonética en la radio, y explicó por qué prefirió mantener su nombre real cuando le ofrecieron sumarse a esa tradición familiar.
A veces los apellidos más conocidos de la Argentina no nacieron de un acto de grandeza ni de un capricho creativo. A veces nacieron porque un locutor de radio se trababa con un nombre en idish y decidía, sin más, arreglar el problema por su cuenta. Así, literalmente así, se forjó Suar.
Lo contó Toto Kirzner, hijo de Adrián Suar, en una charla que recorre un costado poco conocido de la familia: el del abuelo, el cantante lírico Leibele Schwartz, que llegó a la Argentina desde Estados Unidos y se topó con un escollo muy concreto cada vez que pisaba un estudio.
Un apellido que nació de un trabalenguas
“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner
Esa adaptación improvisada, nacida de la pura necesidad, terminó siendo adoptada por su padre como nombre artístico. Le causó gracia, le resultó más sencilla y se quedó con ella para construir toda una carrera. Lo que empezó como un atajo fonético terminó convertido en identidad pública.
- Leibele Schwartz fue cantante lírico de origen judío, con carrera en Estados Unidos y Argentina.
- Grabó más de 30 álbumes a lo largo de su trayectoria.
- Actuó con la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina.
- Se desempeñó además como actor y jazan.
- Falleció el 11 de julio de 1992, a los 59 años.
- Su esposa, la actriz Lilian Keller, murió el 30 de septiembre de 2020, a los 74, tras un accidente cerebrovascular.
La propuesta que Toto rechazó sin dudar
Cuando Toto arrancó en la tele y en el teatro, su padre le tiró la idea: usar Suar también. Pero le planteó sus dudas sobre cómo sonaría la combinación.
“Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'.”Toto Kirzner
Y él lo cerró rápido, sin anestesia. Su razonamiento fue tan simple como contundente: si tiene un apellido, es para usarlo. La decisión fue mantener Kirzner, el mismo que figura en su documento, como nombre artístico. Sin espejos ni apellidos prestados.
Hay algo entrañable en esta historia. Porque en un país donde abundan los hijos de famosos que adoptan el nombre del padre para abrir puertas, Kirzner eligió exactamente lo contrario: construyó su propio camino con lo que le vino de fábrica. Y eso, sin que nadie se lo imponga, tiene su mérito enorme.
Vale la entrada: la entrevista tiene el ritmo justo de una conversación familiar, sin solemnidades. Y si hay algo que rescatar es la figura enorme de Leibele Schwartz, un artista que cantó con tres orquestas sinfónicas, grabó tres decenas de discos y murió sin que la mayoría del público argentino asociara su verdadero nombre con todo lo que hizo. Quede dicho.
