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Podoroska metió primera en San Pablo y va por el título después de trece años de espera

La rosarina liquidó a Badosa en dos sets y el domingo define el WTA 250 paulista frente a la española Quevedo. La final devuelve a una argentina a una definición del circuito mayor después de más de una década.

Por Martín NievaDeportes · 20 de septiembre de 2026 · hace 51 min

A los 39 minutos del segundo set, con el 5-4 arriba, Nadia Podoroska le rompió el saque a Paula Badosa, se llevó las manos a la cara y se quedó ahí, en el centro de la cancha, unos segundos eternos. Acababa de cerrar el 6-4 que la depositó en la final del WTA 250 de San Pablo y, de paso, le puso fin a una sequía de trece años sin una argentina en una definición del tour femenino. La última había sido Paula Ormaechea, en Bogotá 2013, cuando se topó con Jelena Jankovic. Cosa seria, el antecedente.

Minuto a minuto, set a set

El arranque fue un monólogo de la rosarina. Salió a morder, se llevó dos quiebres rápidos y construyó una ventaja que parecía de salida terminal. Badosa, de a poco, empezó a encontrar el revés y descontó, pero nunca llegó a empardar: el primer set se lo quedó Nadia por 6-3, con la sensación de que tenía el partido donde lo quería.

El segundo fue otra historia. Hubo de todo: quiebres por aquí, contraquiebres por allá, games larguísimos y un ida y vuelta que mantuvo la parda hasta el 4-4. En el noveno game, Podoroska sostuvo el suyo con el saque y en el décimo, el décimo de la película, fue a buscar la ruptura decisiva. La consiguió, cerró por 6-4 y desató el festejo. Partido, set y match.

Una final con historia pesada

Lo de Podoroska en San Pablo no fue una sorpresa gratuita. Es la continuación de una carrera que ya tuvo un pico enorme en Roland Garros 2020, cuando llegó hasta las semifinales, y de una pelea silenciosa contra lesiones y malos ratos que la habían empujado fuera del radar. Hace un año largo estaba parada, sin competir. Hoy, a fuerza de resultados en Brasil, pega un salto de unos 118 puestos en el ranking: arrancó el torneo en el 317 y, como mínimo, se va a acomodar cerca del 199, todavía lejos de su techo (el 36, de julio de 2021), pero otra vez en camino.

El rival del domingo y la chapa del cruce

Del otro lado de la red la espera Kaitlin Quevedo, española ubicada en el puesto 105 del mundo. Quevedo viene de sacarse de encima a la francesa Anna Blinkova (94) por 6-4, 2-6 y 6-4, en un partido de más de dos horas. Será el primer cruce oficial entre Podoroska y Quevedo, así que no hay videos viejos para mirar ni fantasmas del pasado: se miran a la cara el domingo desde las 14.30, hora argentina, y listo.

Lo que dejó la victoria de Podoroska sobre Badosa

  • Nadia Podoroska se metió en la final del WTA 250 de San Pablo al superar a Paula Badosa por 6-3 y 6-4, en una hora y 35 minutos de juego.
  • La rosarina disputará el título el domingo a las 14.30 frente a la española Kaitlin Quevedo (105 del ranking), en el primer enfrentamiento oficial entre ambas.
  • La victoria le asegura a Podoroska un salto aproximado de 118 posiciones en el ranking: pasó de estar 317 a ubicarse cerca del 199.
  • Es la primera argentina en una final del circuito WTA desde Paula Ormaechea en Bogotá 2013, hace 13 años.
  • Badosa, exnúmero dos del mundo en abril de 2022, llegaba al torneo como 70 del ranking y arrastraba el antecedente favorable de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Mirada de autor

Esto, miren, no es un cuento de hadas con final escrito. Es la historia de una jugadora que se rompió, se recompuso y volvió a aparecer cuando muchos ya habían dejado de anotarla en la carpeta. Podoroska ganó porque le rompió el saque a Badosa en el momento exacto, porque se bancó la levantada de una rival que en otra época fue top-3 del mundo y porque, sobre todo, se dio el lujo de festejar sin pensar en el ranking, en las lesiones ni en los años fuera del circuito. Quevedo será una final brava, sin dudas: viene con ritmo, con un ranking sólido y sin nada que perder. Pero esta Nadia, la de San Pablo, ya no le esquiva a nadie. Si le toca ganar, será un título enorme. Y si pierde, igual ya habrá ganado algo más importante: la certeza de que todavía tiene tenis de sobra para pelear finales. Después de trece años sin una argentina en este lugar, eso, a esta altura, es un golazo en contra del olvido. A disfrutarla, Nadia: que el domingo a las 14.30 el país entero se va a sentar a mirar.

MN

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