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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Oberá se plantó en Boedo y se llevó un triunfazo que le cambia la cara al arranque de la Liga

El conjunto misionero le ganó 78-73 a San Lorenzo en el Polideportivo Roberto Pando, cortó una racha de cuatro derrotas al hilo y se quitó de encima la mochila del cero en la tabla. Sansimoni apareció cuando el partido se empinó y el Ciclón volvió a caer como local, esta vez sin excusas.

Por Martín NievaDeportes · · hace 1 h
Oberá se plantó en Boedo y se llevó un triunfazo que le cambia la cara al arranque de la Liga

Lo vi claro desde la primera pelota: este Oberá no se estaba guardando nada. Le metió 14-9 al Ciclón en su propia casa, con Barrales decidido y un aro que se le hacía enorme al conjunto misionero que había perdido los cuatro partidos anteriores. Después vino Schattmann, que con tres triples seguidos dio vuelta la escena y dejó a San Lorenzo arriba 18-16, pero el primer tiempo se terminó con una foto elocuente: Azpilicueta y Brocal facturando desde la línea, Oberá yendo al vestuario 46-44 y un Boedo que ya empezaba a impacientarse con los suyos.

El complemento, con Sansimoni como bandera

Salió San Lorenzo a morder. Aguirre movió los hilos, Thornton se hizo fuerte en la pintura y el local se plantó 53-48 con la gente pidiendo quedarse con el clásico grande. Pero Oberá no se achica ni en Boedo. Ajustó en defensa, corrió la cancha y apareció el brasileño Bruno Sansimoni con la mano caliente desde el perímetro para devolver la ventaja 59-55. Sin aspavientos, con la calma de un equipo que ya sabe lo que es perder y que esta noche no pensaba volver a la ruta con las manos vacías.

Final cerrado, definición para los misioneros

El último cuarto fue de esos que duelen. San Lorenzo llegó a igualar 69-69 y el Polideportivo se prendió de nuevo. Pero cuando más apretaron los de naranja y azul, Oberá mostró la templanza de los equipos que saben a lo que juegan. Administró el reloj, cuidó cada posesión y cerró las cifras en 78-73 para desatar el desahogo visitante.

  • Arranque eléctrico de Barrales, que enhebró los primeros puntos de la visita y marcó el pulso del juego desde el perímetro.
  • Sansimoni como_factor decisivo: sus triples en el tercer cuarto cambiaron la inercia del partido cuando San Lorenzo más empujaba.
  • Solidez en los minutos decisos: la defensa misionera cerró los caminos al aro del Ciclón en el tramo final y manejó la diferencia con oficio.
  • El goce del primero del año: cortar la racha de cuatro caídas seguidas le saca el peso de la mochila a un plantel que necesitaba un resultado así para respirar en la Liga.

A San Lorenzo le queda el balde frío. Es la segunda caída seguida como local, después del tropiezo del viernes ante Peñarol de Mar del Plata, y el equipo de Boedo empieza a mirar la tabla con preocupación. La Liga no espera: este domingo desde las 20.30, Regatas recibe a Olímpico en Corrientes, y el lunes a las 21, Independiente de Oliva será local ante Lanús. La pelota sigue rodando.

Me quedo con una imagen final: Sansimoni trotando de vuelta a su campo con la sonrisa del que sabe que acaba de cortarle el invicto interno a un grande. Para Oberá fue apenas el primer escalón. ¿Será el empujón que necesitaba para pelear arriba, o el de Boedo quedará como una caricia histórica en una temporada dura? El lunes, otra pista dirá. Y al Ciclón, con todo el respeto del mundo, le sigue tocando levantar cabeza en su propia casa: a veces, hasta al más grande del barrio le pintan la azulgrana en el alambrado.

MN

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