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Nintendo les tapó la boca a los Hornio: la compra que quiso borrar la historia

A comienzos de los noventa, dos películas pornográficas parodiaron al fontanero más famoso del mundo. La empresa japonesa no las buscó para lucirse: las compró para que nadie pudiera verlas. Una crónica del operativo silencio.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Dicen que los mejores negocios son los que no se cuentan. Y si no, que le pregunten a Nintendo, que a principios de los años noventa decidió gastar una parte de su presupuesto en algo que cualquier analista marcaría como insólito: cine para adultos. Pero no para distribuirlo. Para encerrarlo bajo llave y tirar la llave al fondo del mar.

La historia arranca con Buck Adams, director y actor estadounidense que vio la estampida del Super Mario Bros. y dijo, más o menos: "Acá hay plata". Produjo entonces dos películas pornográficas inspiradas en las aventuras del fontanero bigotudo, las grabó en un abrir y cerrar de ojos, con un presupuesto que rondaba los veinte mil dólares, y las tituló "Super Hornio Brothers", con todo el disimulo del mundo.

El timing perfecto (para Nintendo, no para Adams)

Las cintas salieron al mercado casi al mismo tiempo que la película oficial "Super Mario Bros." de 1993, aquella dirigida por Rocky Morton y Annabel Jankel que la crítica destrozó y el público ignoró. El fiasco golpeó a la empresa japonesa en un lugar que le duele hasta hoy: la imagen de sus personajes. Y como si el papelón oficial no alcanzara, encima aparecían estas parodias circulando con la marca a cuestas. La paciencia se acabó.

Nintendo movió sus fichas con la discreción que la caracteriza. Adquirió los derechos de ambas producciones poco después de su estreno. Sin comunicado, sin escándalo, sin gala. La idea era simple: que no se hablara más del asunto. Y durante más de una década lo logró. Hubo quienes dudaron de que esas películas hubieran existido alguna vez. Rumores, vagos recuerdos, un cassette visto en un videoclub de mala muerte. Nada más.

Lo que apareció y lo que sigue enterrado

  • En 2009 se filtró a internet una copia parcial de "Super Hornio Brothers 2: King Pooper Returns", que incluía un resumen de la primera entrega.
  • El actor Ron Jeremy, protagonista de ambas producciones, confirmó que los derechos pertenecen a Nintendo y que no hay manera legal de reeditarlas.
  • La primera película continúa desaparecida. La única copia está, en teoría, en un cajón cerrado dentro de la Gran N.
  • El episodio quedó como un caso raro en la historia de la propiedad intelectual: una empresa comprando cine adulto para que nadie pudiera verlo.

Califico esta movida con la escala de la casa: vale la entrada. No por las películas, que prometen ser olvidables hasta para los más curiosos, sino por la operación cultural detrás del relato. Una multinacional japonesa decidiendo, con una frialdad notable, que había que gastar plata para que algo deje de existir. Hay algo de mafioso elegante en eso. También hay algo muy Nintendo: la misma empresa que después perseguiría fanarts, emuladores y torneos no oficiales con una energía casi religiosa, ya en los noventa había entendido que el silencio es la mejor forma de defensa.

Y si me preguntan quién se lleva el elogio final que nadie nombra, va para el montajista o archivista de Nintendo que tuvo que hacerse cargo del material. Alguien, en algún edificio gris de Kioto, vio esas cintas, las catalogó y las guardó bajo siete llaves. Pobre tipo. Trabajo ingrato, sueldo seguro, jamás reconocido. A ese héroe anónimo, mis respetos.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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