Rubén Rada se fue y dejó la lección que nadie quiere escuchar: o evolucionás o te borraron
El uruguayo murió y sus últimas frases sobre Tini, Trueno, Wos y los pibes que vienen quedaron flotando como manual de supervivencia musical. Acá, lo que dijo y por qué sigue vigente.
Vayan preparándose porque este finde no hay festival que valga la entrada: el único show que se fue de gira definitiva es Rubén Rada. Y encima, se llevó el texto sin recomendarnos reemplazo. Qué desfachatado.
El uruguayo murió y, como suele pasar con los que laburaron hasta el último día, dejó frases dando vueltas que ahora suenan a profecía. En los últimos tiempos había charlado largo sobre la música que se hace hoy y sobre los pibes que la empujan, y lo hizo sin la careta del viejo enojado ni la del abuelo que todo lo aplaude. Habló como alguien que todavía estaba en el juego.
Los pibes que nombró y por qué
- Tini: la mencionó como parte de una camada que está rompiendo con las reglas viejas.
- Trueno y Wos: los puso como ejemplo de artistas que entiende y respeta desde el escenario, no desde la butaca.
- Catriel y Conociendo Rusia: los sumó a la lista de los que le gustaban seguir de cerca.
- Nafta, Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa: los nombró como parte del círculo que visitaba cada vez que recalaba en Montevideo.
“Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho. Todo tiempo pasado no fue mejor. El mejor tiempo es el que viven los jóvenes ahora porque es el tiempo de ellos.”Rubén Rada
Lo notable es que Rada no les tiró flores por compromiso. Lo dijo con la autoridad de alguien que también se sentó a grabar con un rapero y vio cómo la canción pasaba los quince millones de reproducciones. Y lo contó con una sonrisa enorme, porque sus nietos le dijeron que recién ahí se había ido para arriba. Imagínense la escena: el viejo escuchando a los pibes y los pibes dándole el visto bueno. Pocas cosas más sanas en la música.
La advertencia que sobrevuela la nota
Pero ojo, que el maestro no era ingenuo. A los que están empezando les dejó un mensaje que, leído hoy, parece más vigente que nunca: que se diviertan, sí, pero que no se queden congelados en el primer hit. Si después no viene otra cosa, la gente deja de creerles. Lo dijo con su tonada montevideana y con la experiencia de un tipo que lleva décadas sosteniéndose sin ser masivo pero sin bajarse nunca del escenario.
También fue honesto con lo suyo. Admitió que el público de a pie no siempre lo tuvo presente, y que su mayor reconocimiento venía de los músicos. Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público, reconoció. Duele escucharlo, pero tiene la dignidad de los que laburaron sin pedir permiso.
¿Entonces qué queda? Un mapa de afinidades trazado sin nostalgia, una defensa del presente por sobre el ayer y una exigencia hacia uno mismo que vale para cualquiera. Rada se fue, pero el certificado de buena conducta artística lo emitió él mismo y lo firmó con cada uno de los pibes a los que les abrió la puerta.
Un aplauso enorme para los nietos que le marcaron el rumbo. Porque a veces los que mejor te mienten son los que te quieren.
