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La raqueta que se hizo pedazos en el banco de Sabalenka

Perdió la final del US Open ante Rybakina, rompió su raqueta a centímetros del banco y lloró en la premiación. En conferencia, la bielorrusa reconoció que necesitaba "liberar toda esa agresión y decepción afuera" para no estallar en la cancha.

Por Martín NievaDeportes · 14 de septiembre de 2026 · hace 36 min

Te lo resumo de arranque, porque la imagen lo dice todo. Aryna Sabalenka perdió la final del US Open ante la kazaja Elena Rybakina por 6-4, 5-7 y 6-2, y a los segundos de saludar a su rival en la red volvió al banco y descargó la bronca contra su propia raqueta. La golpeó hasta romperla, la tiró a pocos centímetros de donde estaba sentada y se quedó en silencio mientras esperaba la ceremonia.

Fue el final soñado para una, el final amargo para la otra. Sabalenka buscaba el tricampeonato en Nueva York, algo que ninguna jugadora había logrado en la era moderna, y se quedó a un set de levantarlo después de ceder el primero. Rybakina, que ya tiene Wimbledon 2022 en su palmarés, manejó el partido con solvencia salvo en el segundo parcial, donde la bielorrusa se soltó y empardó. En el tercero, la kazaja volvió a apretar y no le dio respiro.

Minuto 0: el golpe en el banco

El detalle que no se vio en la transmisión oficial: cuando una cámara intentó acercarse a Sabalenka en ese instante de recogimiento, la número tres del mundo levantó la mano para pedir que se retiraran. Quería su espacio. Lo consiguió a medias, porque minutos después tuvo que pararse frente al estadio con los ojos llenos de lágrimas y la voz quebrada.

El discurso roto y la explicación en conferencia

En la premiación, el público del estadio la aplaudió de pie. Ella habló igual, con la voz entrecortada. Después, ya más entera en la sala de prensa, terminó de armar el rompecabezas de su reacción.

“Es realmente difícil controlar tus emociones cuando perdés en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Si las hubiera guardado dentro de mí, ahora mismo o en la pista, no habría podido decir una palabra. Me habría puesto realmente desagradable allá. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera.”Aryna Sabalenka

No es la primera vez

Hay un antecedente directo que le pesa a Sabalenka en Nueva York. En 2023, después de caer ante Coco Gauff, mantuvo la calma delante de las cámaras, pero dobló hacia los vestuarios y rompió una raqueta a escondidas. Aquel episodio aceleró la decisión de la organización de los Grand Slams de retirar las cámaras de los pasillos internos, justamente para darles privacidad a los jugadores en los momentos más calientes.

Mirando hacia atrás, aquella explosión silenciosa en los pasillos y esta raqueta destrozada en el banco cuentan la misma historia: Sabalenka pierde cuando lo que tiene en la cabeza le gana a lo que tiene en la mano. Cuando gana, es una bestia. Cuando se le escapa el título en una final, la bestia se vuelve contra ella misma y contra el objeto que la representa. La raqueta paga los platos.

La pregunta que queda dando vueltas

¿Hasta dónde llega la línea entre la descarga emocional y el fair play en los momentos más duros del tenis profesional? La respuesta corta: parece depender más del estado de ánimo del jugador que de cualquier reglamento escrito. Lo que hizo Sabalenka no fue contra nadie, fue contra sí misma. Rompió su herramienta de trabajo delante del mundo, en un sector donde las cámaras están y todos miran. Algunos lo verán como una falta de respeto a la historia del partido. Otros, como la confesión más honesta posible de lo que significa perder una final que tenías ganada.

  • Rybakina ganó su segundo título de Grand Slam después de Wimbledon 2022.
  • Sabalenka quedó a un set del tricampeonato en el US Open.
  • La raqueta rota en el banco fue el segundo episodio similar de Sabalenka en Nueva York, después del de 2023 frente a Gauff.
  • La organización de los Grand Slams retiró cámaras de los pasillos internos tras el incidente de 2023.

Una perlita para el cierre, porque el tenis tiene memoria larga. La última mujer que ganó tres veces seguidas el US Open en la era moderna fue Chris Evert entre 1975 y 1978. Cuatro ediciones al hilo, valga la aclaración, con una Margaret Court en el medio. Sabalenka no pudo emularla, pero dejó una imagen que va a quedar dando vueltas mucho tiempo: la raqueta hecha pedazos en el banco, las lágrimas en la premiación y, dos horas después, la frase exacta que necesitaba decir para no romperse delante de todos. Eso también es unafinal. Lo que le faltó a la bielorrusa fue el trofeo, no las agallas. A Rybakina, en cambio, le sobró todo: el trofeo y la calma. Y si me permiten la chicana amable, en Buenos Aires decimos que ganó la que tenía menos campeonato por defender y más hambre por conseguir. La próxima, Sabalenka. La próxima.

MN

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