La película que necesitó seis espectadores para entrar en la historia
Estrenada en una sola sala de Dallas, «Zyzzyx Road» convirtió su fracaso en una rareta leyenda del cine independiente. Lo que dejó en taquilla alcanza para dos cafés.
A veces uno va al cine esperando una epopeya y termina formando parte de una rareza de colección. «Zyzzyx Road» se proyectó durante una semana entera en un único cine de Dallas y logró algo casi imposible en la industria: juntar apenas seis espectadores y facturar treinta dólares. Para ponerlo en contexto, con esa plata hoy no te alcanza ni para una pochoclo y una gaseosa en cualquier complejo de Palermo.
Un estreno con olor a paradoja
La sala elegida fue el Highland Park Village Theater, alquilada por mil dólares para una función diaria al mediodía, con entradas a cinco. Las proyecciones arrancaron el 25 de febrero de 2006 y se despidieron el 2 de marzo. Entre los curiosos que se sentaron en la butaca estuvieron la maquilladora Sheila Moore y una amiga. Dato de color: el propio protagonista, Leo Grillo, les devolvió el dinero de las entradas. Así, la recaudación neta quedó en veinte dólares. Para una película, es un número que duele y, a la vez, hace reír.
Por qué alguien alquila un cine para seis
La movida responde a una estrategia de lo más particular. Grillo, que además de actor es productor y amante de los animales, quería generar derechos internacionales para financiar futuros proyectos cinematográficos vinculados con fauna. El paso por Estados Unidos estaba pensado casi como un trámite: cumplir con la normativa de exhibición para después vender la película afuera. Y afuera le fue mejor: los derechos internacionales de DVD rondaron los 368.000 dólares en 23 países. Cuesta no esbozar una sonrisa: en casa juntó seis testigos, afuera hizo caja.
La historia que sostiene el delirio es un thriller ambientado en Las Vegas. Después de matar al exnovio de ella, la pareja protagonista decide enterrarlo en una carretera del desierto. Cuando vuelven a buscar el cuerpo, ya no está. Una premisa sencilla que no necesita grandes explosiones para sostener el suspenso, y que se filmó en apenas veinte días durante el verano de 2005 en el desierto de Mojave.
Elenco con currículum desparejo
- Leo Grillo: protagonista y cara visible del proyecto, con trayectoria previa en televisión y series de bajo presupuesto.
- Katherine Heigl: aceptó el papel después de que Thora Birch lo rechazara, cuando ya había grabado el piloto de «Anatomía de Grey». Poco después, la serie la lanzó al estrellato.
- Tom Sizemore: llegaba con pergaminos de peso, entre ellos «Rescatando al soldado Ryan» y «Heat», y un historial personal que siempre fue más ruidoso que sus mejores papeles.
La producción costó 1,2 millones de dólares, una cifra chica para Hollywood pero enorme para terminar recaudando, en su estreno local, lo que cuesta un café doble en un bar de centro. Penney, que venía de escribir guiones y trabajar con figuras como Brian Yuzna y Joey Travolta, se puso detrás de cámara por primera vez con su propio material. Dato no menor: fue escrita, producida y dirigida por la misma persona. Cuando el presupuesto aprieta, una cabeza única puede ser un alivio o un problema. Acá fue, claramente, las dos cosas.
Mi veredicto, como siempre, con la escala de la casa: vale la mitad. La película existe, puede verse y tiene sus hallazgos, pero su mayor atractivo terminó siendo la anécdota de su estreno, esa maravilla de planificación que juntó seis espectadores y dejó en la taquilla el equivalente a una salida a la panadería. Se mire por donde se mire, «Zyzzyx Road» es un recordatorio perfecto de que el cine, cuando se empecina, puede convertir la modesta rendición de una sala de Dallas en una de las historias más memorables de un año. Lo que sigue sin resolverse es el verdadero misterio: dónde fue a parar el cuerpo de la película, y dónde va a parar el cuerpo de la recaudación cuando uno se empecina tanto en una idea. Digo, porque alguien tiene que decirlo: Sheila Moore merece un homenaje. Seis butacas, mil dólares de alquiler, treinta de recaudación y una historia que va a seguir dando vueltas durante décadas. Ella estuvo ahí, en primera fila, cuando el cine independiente tocó fondo con estilo.
