La fórmula 2x2x2: cómo sellar un filete en casa con la precisión que propone Tim Hayward
Dos centímetros de grosor, dos minutos por lado y sartén a 190 grados: el método que el escritor británico resume en su libro sobre carne y que se decide, sobre todo, en la heladera.
Desde Tafí del Valle, donde el aroma a leña todavía se mezcla con el de la carne asada, me detengo en una técnica que puede cambiar lo que pasa en la cocina de cualquier hogar argentino. El escritor británico Tim Hayward, autor de un libro dedicado íntegramente a los cortes y sus preparaciones, el proceso en lo que bautiza como la regla del 2x2x2. La idea es simple, pero exige respetar tres números exactos y un paso previo que ocurre en la heladera, no en la sartén.
Por qué la sartén debe estar a 190 grados
Antes de apoyar la pieza, Hayward insiste en que la superficie de cocción alcance los 190 grados. La razón es química: para que se produzca la reacción de Maillard —la que forma la costra dorada y sabrosa que todos buscamos— el exterior de la carne tiene que llegar a unos 150 grados. Si la sartén no está lo suficientemente caliente, lo que ocurre es lo contrario de lo deseado: la carne libera sus jugos, la temperatura cae y, en lugar de asarse, se cuece. Vapor en lugar de costra.
Los tres números que no fallan
La regla en sí se aplica así: un filete de dos centímetros de grosor, dos minutos exactos por cada lado, sin moverlo ni presionarlo mientras esté sobre el fuego. Se apoya, se cuenta, se da vuelta una sola vez y se retira. Nada de pincharlo para ver si está listo, nada de aplastarlo contra la plancha. La corteza se forma pareja y el interior queda rosado y húmedo, justamente porque no se lo molestó.
- Espesor: dos centímetros de grosor, ni más ni menos.
- Tiempo: dos minutos por lado, con la pieza apoyada sin tocarla.
- Temperatura de la sartén: 190 grados antes de poner la carne.
- Salado: Hayward desaconseja salar con anticipación en este método.
- Secado previo: dejar la pieza destapada sobre una rejilla en la heladera durante al menos doce horas, para que pierda humedad superficial y selle mejor al contacto con el calor.
El paso que más incide en el resultado final es, justamente, el menos vistoso. Dejar el corte destapado sobre una rejilla plana durante doce horas o más hace que el frío seque la superficie. El agua que queda sobre la carne es la principal enemiga de la costra: una pieza húmeda baja la temperatura de la sartén en el momento del contacto y, otra vez, el efecto es vapor. Hayward es categórico: una carne seca por fuera se asa; una carne húmeda se cocina.
Para aplicar la técnica en casa no hace falta equipamiento raro. Con una sartén de hierro o acero, un termómetro de cocina que permita verificar los 190 grados y algo de planificación —porque las doce horas de heladera no se improvisan—, cualquiera puede replicarla. El costo es el de un buen corte: un bife de chorizo o una tira de asado de dos centímetros pueden conseguirse en cualquier carnicería del país por valores que van, hoy, entre los ocho y los doce mil pesos el kilo, dependiendo de la zona. Para llegar a Tafí y quedarse, la ruta es por la 38 desde San Miguel de Tucumán hasta Acheral, y de ahí la 307 hasta el valle; son unas dos horas y media de viaje si el clima acompaña.
“El agua superficial es la principal responsable de que la carne se cueza en lugar de asarse.”Tim Hayward
Antes de cerrar, consulté a Don Ernesto Suárez, que atiende la parrilla de un puesto familiar sobre la ruta 307. Me dijo algo que resume todo: acá, en Tafí, la carne siempre se la deja oreando la noche anterior, colgada o apoyada en un rejilla, para que el viento seco de los cerros le saque la humedad. Después, a fuego fuerte y sin apurarse. Es, sin saberlo, el mismo razonamiento que ahora pone por escrito Hayward. Si alguna vez probaste dejar el corte en la heladera destapado antes de cocinarlo, contame qué resultado te dio: la experiencia siempre enseña más que el mejor manual.
