Curry casero y sello real: una recorrida por el rincón tailandés que se cocinó en Palermo
Punch Curry Bar combina pastas de curry hechas en el local, leche de coco propia y la distinción Thai Select Casual que entrega el gobierno de Tailandia. Una cita para los amantes del contraste dulce-picante y los aromas del sudeste asiático en pleno barrio porteño.
Te cuento lo que vi la otra tarde, cuando me senté en la vereda antes de entrar: una cuadra de Palermo con árboles apenas movidos por una braga tibia, alguna moto pasando de fondo y un local angosto donde se mezclaban los aromas a lemongrass y leche de coco que ya se escapaban por la puerta. Eso, para mí, es el arranque perfecto para entender qué se cocina adentro de Punch Curry Bar, un lugar pequeño que desde 2018 viene haciendo una cocina que cruza Tailandia con la India sin perder identidad.
El proyecto lleva la firma de Marcelo Moreno, un cocinero que se formó en Nueva York y que pasó por uno de los primeros restaurantes tailandeses que funcionaron en la Argentina, experiencia que completó con un viaje de formación por el país asiático. Esa combinación se nota en los platos: la cocina es de autor y la mayoría de los insumos salen de producción propia, desde las pastas de curry rojo y verde hasta la leche de coco, el garam masala y varios aderezos.
Tres platos para entender la propuesta
La carta se apoya en el contraste que define a la gastronomía tailandesa: dulce con picante, fresco con fermentado, crocante con cremoso. Tres preparaciones resumen bien esa lógica. La cazuelita de chipirones llega con jengibre, lemongrass, ajo, lima, cilantro y kaffir. La tom yum gung es una sopa clara con langostinos, galanga, echalote, hongos, salsa de pescado y cilantro, donde el caldo concentra aromas sin perder transparencia. El curry verde, por su parte, combina frutos de mar con leche de coco, pasta de curry, berenjenas, brotes de bambú y lemongrass.
Un sello que avala la autenticidad
En el plano institucional, Punch Curry Bar obtuvo la distinción Thai Select Casual, una certificación que entrega el gobierno de Tailandia a locales en el exterior que funcionan como referentes de esa cocina. El reconocimiento exige cumplir estándares concretos de autenticidad en ingredientes y preparaciones, algo que en este caso se sostiene con la elaboración propia de las pastas de curry y la leche de coco.
Cuánto cuesta y cómo se llega
- Dirección: Armenia 1451, Palermo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
- Cómo llegar: subte línea D, estación Palermo, a pocas cuadras caminando; también varias líneas de colectivo que pasan por Scalabrini Ortiz o Santa Fe.
- Rango de precios: los platos principales arrancan alrededor de los 12.000 pesos y las cazuelitas y curries más elaborados pueden superar los 16.000, mientras que la coctelería se ubica en la franja de los 8.000 a 11.000 pesos aproximadamente, siempre según carta vigente y variaciones del local.
- Horarios: abre al mediodía y a la noche, de martes a domingos, con cierre los lunes.
- Reservas: se aceptan por WhatsApp y por plataformas habituales de reservas online.
El mapa de las influencias que viajaron hasta el plato
Conviene tener presente que la cocina tailandesa no nació aislada: se construyó absorbiendo aportes de China, India, Persia, Malasia, Portugal y América. De cada corriente tomó algo concreto, desde los fideos y el wok chinos hasta las especias indias, los ajíes y el maní americanos, o el pescado fermentado laosiano. El resultado es un recetario que convirtió esas influencias en una tradición propia, la misma que hoy se sirve en este rincón porteño.
Antes de irme, el mozo me sugirió algo que vale la pena repetir: arrancó con una tom yum como entrada, después un curry verde para compartir y, si te animás, cerrá con un cóctel de la casa a base de lemongrass. Esa secuencia, me dijo Cristian, barman del lugar, permite entender el contraste de la cocina sin irse por las ramas. Una recomendación de lugareño, en este caso de barman, que redondea la visita.
