Empate con sabor a poco: el Rojo dejó escapar dos puntos en el Libertadores de América
Independiente y San Lorenzo igualaron 1-1 en Avellaneda por la novena fecha del Clausura. El local arrancó ganando con un cabezazo de Arrayago, pero un zapatazo de Farías a los cinco del segundo tiempo selló la igualdad. Una historia que se repite: dominio, palo y reacción del rival.
A los seis minutos ya gritábamos gol. Centro desde la derecha, pelota parada al segundo palo y Juan Arrayago la bajó de cabeza, de pique al piso, para poner el 1-0 que parecía el principio de una noche tranquila en el Libertadores de América. Y lo era. Porque el Rojo manejó la primera mitad como le dio la gana: con la pelota, con la profundidad y hasta con el travesaño, al que Ávila hizo sonar a los 32 con un cabezazo que se le fue por centímetros. Montiel, después, casi convierte un córner olímpico que Devecchi terminó sacando sobre la línea. Increíble. Pero claro, esto es Independiente y nada puede ser tan fácil.
A los 5 del complemento: el golpe que cambió todo
Hasta ese momento San Lorenzo apenas había asomado. Su única chance clara fue a los 28, cuando Auzmendi quedó mano a mano pero se quedó sin ángulo y sin precisión. Poca cosa para un equipo que venía a defenderse y se encontró, de un minuto para otro, con el partido dado vuelta en la cabeza. Es que a los cinco del segundo tiempo, Facundo Farías tomó la pelota en las puertas del área, se acomodó y sacó un derechazo cruzado que se clavó en el ángulo derecho de Rodrigo Rey. Inatajable. Una definición de esas que duelen porque no hay nada que hacer. Y lo peor para el Rojo: a partir de ahí el partido se pinchó. San Lorenzo se replegó, el Rojo se llenó de impotencia y el final fue un bostezo largo, con apenas una pelota que Arboleda bajó en el área para que Auzmendi, de taco, casi la meta cerca del poste. Casi.
El saldo deja gusto a poco. Independiente suma 14 puntos y queda sexto en la Zona A, a tres del líder, con la sensación de que dejó en el camino dos puntos que tenía en el bolsillo. San Lorenzo, con 11, se prende noveno y se vuelve a casa con un punto que le sirve para no perderle el rastro a los de arriba. Ahora se viene un cruce bravo: el Rojo visitará a Unión el sábado 19 a las 16.45, y el Cuervo recibirá a Boca el domingo 20 a las 14.45, en el clásico que paraliza a Boedo.
El dato histórico del clásico
Para los que coleccionamos anecdotario: este Libertadores de América sigue siendo territorio Rojo en los cruces mano a mano. De los últimos diez enfrentamientos entre ambos por torneo local, Independiente ganó seis, empataron dos y San Lorenzo se quedó con apenas dos. Una diferencia que el empate de anoche no mueve, pero que recuerda por qué el Rojo siempre sale a la cancha con la obligación de ganar en su casa. Y hablando de obligación, al Ciclón todavía le queda el consuelo de saber que en la próxima puede dar el golpe ante Boca. Pero bueno, eso será otro partido. Acá, en Avellaneda, el que se va masticando bronca es el Rojo. Como casi siempre que un partido se le escapa en el segundo tiempo. Porque la historia es así de caprichosa: a veces ganás dominando y empatás sufriendo, y a veces empatás mereciendo más y te terminás yendo con la sensación de que te robaron. Anoche fue de las primeras. Chau, hasta Unión.
