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El truco del colador fino que vuelve la yema una nube: huevos rellenos con otro aire en la mesa

Pasar las yemas cocidas por un tamiz fino antes de mezclarlas con el resto del relleno es un gesto simple que cambia la textura del clásico de picadas y entradas. Acá, por qué conviene, cómo se hace y cuánto cuesta animarse.

Por Gabriela ChaileTafí del Valle y turismo · 18 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Acá en Tafí del Valle, mientras el viento arrastra ese olor a quebrada que tanto me gusta, me pongo a pensar en esas recetas que sobreviven a todas las modas y siempre encuentran un lugar en la mesa. Los huevos rellenos son uno de esos clásicos: aparecen en las picadas de domingo, en los cumpleaños de familia, en cualquier celebración sin demasiado protocolo. Pero, aun siendo una receta de toda la vida, todavía guarda secretos que vale la pena rescatar. Uno me llegó hace poco y, la verdad, cambia el resultado de una manera que sorprende.

Por qué tamizar la yema cambia todo

El detalle está en un paso que parece menor pero marca una diferencia enorme: pasar las yemas cocidas por un colador fino antes de mezclarlas con el resto del relleno. El procedimiento lleva algo más de tiempo que la clásica operación de pisar todo con un tenedor, pero el resultado lo justifica. Se obtiene una mezcla más fina, más pareja y, sobre todo, con mayor volumen, casi como si la yema se hubiera convertido en una crema suave.

La lógica es simple: al aplastar con tenedor siempre quedan grumos, por más cuidado que uno tenga. En cambio, cuando la yema atraviesa la malla fina del colador, se va deshaciendo sola, sin que tengamos que insistir. Esa textura sedosa es la que después se nota en la boca al probar cada bocado.

  • Preparar primero la base del relleno: mezclar mayonesa, pimiento cortado en trozos pequeños y bonito bien desmenuzado en un recipiente aparte.
  • Cocinar los huevos, enfriarlos, partirlos al medio y separar las yemas de las claras con cuidado de no romperlas.
  • Pasar las yemas por un colador fino apoyándolo sobre un bowl, presionando con una cuchara para que vayan cayendo como polvo.
  • Incorporar la yema tamizada a la base ya preparada con movimientos envolventes, sin revolver enérgicamente para conservar la textura aireada.
  • Rellenar las claras, decorar con un poco de yema rallada por encima y, si se quiere, terminar con un toque de pimentón o perejil.

El orden de los pasos importa tanto como el utensilio. Conviene tener la base de mayonesa, pimiento y bonito lista antes de incorporar la yema tamizada. De esa forma, no hace falta seguir deshaciendo el pescado ni mezclando los demás componentes cuando entra la yema: solo se envuelve con suavidad, como cuando uno une las claras a punto nieve en una torta, para que la mezcla no pierda esa cremosidad lograda en el colador.

Colador o rallador: las dos opciones

Para quienes prefieran el rallador, también funciona: se puede usar el mismo que después sirve para rallar la yema reservada para la decoración, así no se ensucian más utensilios. El colador fino, en cambio, resulta especialmente práctico cuando se prepara una cantidad grande de huevos rellenos, porque permite procesar varias yemas de manera pareja sin demasiado esfuerzo extra.

Lo que no cambia es el corazón de la receta. Siguen estando el bonito, el pimiento y la mayonesa como base; lo único que muta es el tratamiento de la yema. Esa es, justamente, la mejor parte de la cocina: con un gesto pequeño se mejora algo que ya funcionaba bien.

Cuánto cuesta y cómo armarlo en casa

La inversión es mínima, casi simbólica. Un colador fino de cocina se consigue desde alrededor de 2.000 a 4.500 pesos en cualquier bazar o ferretería del centro, y si ya se tiene rallador, directamente no hace falta gastar nada. Los huevos, la mayonesa, el bonito y el pimiento son ingredientes clásicos que se consiguen en cualquier almacén del barrio: por una docena de huevos medianos se pagan hoy unos 4.000 a 6.000 pesos, una lata de bonito ronda los 2.500 a 3.500, la mayonesa casera o de marca conocida sale 2.500 a 4.000, y un morrón rojo, alrededor de 1.200. Para preparar unos doce huevos rellenos —una picada completa— el costo total oscila entre los 10.000 y los 14.000 pesos, dependiendo de las marcas. No hace falta ir a ningún lado especial: con una visita al almacén del barrio y a la verdulería de la esquina alcanza. Quien viva en Tafí o en los valles cercanos puede buscar los huevos en cualquiera de los almacenes de la avenida principal; los pimientos rojos, en tanto, salen especialmente buenos cuando los compra uno mismo en alguna verdulería del casco viejo.

“A mí siempre me gustó la yema bien pisada, con ese toque rústico, pero desde que probé la versión tamizada no vuelvo atrás. Queda como un paté suave, casi profesional, y los invitados lo notan enseguida.”Doña Marta, cocinera de una hostería familiar de El Mollar
GC
Gabriela ChaileTafí del Valle y turismo

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