Lunes, 14 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
PortadaVida
Vida /

Dermatitis atópica: cuando la piel decide y la billetera se rinde

Un relevamiento de AEPSO muestra que casi la mitad de los pacientes postergó consultas y cuatro de cada diez dejaron de comprar sus medicamentos. La picazón no descansa y la inflación tampoco.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 14 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A esta altura, lo que no da tregua no es solo la dermatitis atópica: es la cuenta del farmacia. Una encuesta reciente de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO) volvió a poner sobre la mesa un dato que ya conocemos pero que nunca deja de doler: casi uno de cada dos pacientes con esta enfermedad inflamatoria de la piel postergó o suspendió consultas médicas en los últimos seis meses por motivos económicos. Vamos, que la piel pide socorro y el bolsillo dice que no.

Los números que arden

El relevamiento, que incluyó a pacientes y cuidadores, arrojó otras cifras para tener a mano: el 44,8% tuvo complicaciones para acceder a los medicamentos recetados y el 37,3% directamente redujo o abandonó las compras por falta de plata. Cerca de dos de cada diez personas no seguía el tratamiento indicado, y la razón, otra vez, suele ser la misma: el precio. La dermatitis no tiene cura, pero se puede controlar. El problema es que cada vez más gente deja de intentarlo porque sostener el tratamiento se volvió un lujo.

“El picor no deja dormir, ni permite la vida social, el trabajo, la escuela, baja la autoestima y complica tremendamente la dinámica familiar. Afecta la vida las 24 horas.”Silvia Fernández Barrio, presidenta de AEPSO
  • 63,4% reportó alteraciones en la calidad del sueño.
  • 61,9% debió modificar su rutina diaria.
  • 56,7% dijo que la enfermedad afectó su calidad de vida en general.
  • La picazón crónica e intensa triplica el riesgo de depresión y duplica el de ansiedad.

Una enfermedad que no se va con la infancia

La dermatitis atópica afecta al menos al 10% de los niños y adolescentes en Argentina. Aunque arranca con más fuerza en la primera infancia, puede aparecer a cualquier edad y, ojo, en aproximadamente tres de cada diez casos se queda hasta la adultez. Las lesiones suelen aparecer en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y en distintas zonas de brazos y piernas. Como su evolución alterna brotes con períodos de remisión, los especialistas insisten en algo que suena a frase de afiche pero que es clave: el seguimiento continuo. Sin controles sostenidos, los síntomas vuelven, y vuelven con ganas.

La encuesta también dejó otro dato para anotar: quienes la sufren con picazón crónica e intensa tienen tres veces más probabilidades de desarrollar depresión y el doble de sufrir ansiedad. O sea, no estamos hablando de una molestia pasajera ni de una cuestión estética. Es salud mental, es sueño, es laburo, es vida en familia. Y aun así, el principal escollo para tratarla sigue siendo el mismo de siempre: la plata.

Voy a ser clara: el diagnóstico temprano marca la diferencia. Ajustar el tratamiento a las características de cada paciente permite controlar los brotes y mejorar la calidad de vida. Pero de nada sirve el diagnóstico si después el medicamento se vuelve inalcanzable. Mientras el acceso siga dependiendo del sueldo, la dermatitis va a seguir ganando partidos. Y eso no lo digo yo, lo dicen los números. Dicho esto, vale la pena reconocer el laburo silencioso de los dermatólogos de hospital público, que atienden, explican y contienen sin cobrar de más, en un sistema que les pide cada vez más con cada vez menos. A ellos, mi aplauso aparte.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

Te puede interesar