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Una rutina de tres ejercicios sin pesas para preservar la fuerza y el equilibrio después de los 60

La propuesta de la entrenadora Denise Austin, con décadas de trayectoria en fitness, apunta a trabajar piernas, brazos y abdomen con movimientos que replican gestos cotidianos y pueden realizarse en el hogar con una silla o una superficie elevada.

Por Antonella AssadEconomía · 7 de septiembre de 2026 · hace 2 h

La entrenadora estadounidense Denise Austin, con décadas de trayectoria en el ámbito del fitness, diseñó una rutina breve de tres movimientos pensada para personas mayores de 60 años que puede practicarse en el hogar, sin equipamiento especial y con el único apoyo de una silla o una superficie elevada. El objetivo es sostener la fuerza muscular, la movilidad y el equilibrio, tres funciones físicas básicas que, al debilitarse, comprometen la autonomía cotidiana y aparecen ligadas a caídas, pérdida de independencia y dificultad para levantarse desde una silla o desde el piso.

Vamos a los números: la rutina propone tres ejercicios que trabajan el cuerpo en su conjunto, con grados de dificultad regulables según el nivel físico de cada persona. Comparada con propuestas más intensivas, esta secuencia se caracteriza por su bajo impacto, su brevedad y por replicar gestos de la vida diaria, lo que la convierte en una herramienta accesible para adultos mayores que no asisten a gimnasios ni cuentan con equipamiento específico.

Los tres movimientos de la rutina

  • Toques de glúteo frente a una silla: pararse con los pies separados al ancho de las caderas, descender como para sentarse con la espalda recta y los brazos extendidos al frente para colaborar con el equilibrio, tocar apenas el asiento con los glúteos y volver a ponerse de pie. Trabaja piernas y glúteos, la base de la estabilidad corporal, y puede graduarse desde apoyarse completamente hasta apenas rozar la superficie.
  • Flexiones elevadas sobre una mesa, un banco o el brazo de un sofá: las manos se apoyan al nivel de los hombros, se llevan los codos hacia atrás para acercar el pecho a la superficie y se vuelve a la posición inicial estirando los brazos, con el abdomen activo durante todo el movimiento. Refuerza pecho, hombros y brazos, y mejora la capacidad de empuje que se utiliza al impulsarse desde una silla o al recuperar el equilibrio.
  • Vacío abdominal con abdominales en V sentado: con el torso reclinado unos 45 grados y los pies despegados del suelo con las rodillas flexionadas, se acercan las rodillas al pecho mientras el torso avanza y luego se estiran las piernas hacia adelante mientras el tronco vuelve a inclinarse. Se recomiendan 20 repeticiones y, al final, sostener la posición durante 20 segundos, con impacto directo sobre el core, la postura y la protección de la espalda.

La propuesta de Austin se inscribe en una línea de recomendaciones de organismos sanitarios internacionales, que subrayan la importancia de mantener la actividad física regular en la adultez mayor para preservar la masa muscular, el equilibrio y la movilidad articular. Los especialistas consultados en distintas publicaciones especializadas coinciden en que rutinas cortas, de baja carga y enfocadas en gestos funcionales, como sentarse, levantarse o empujar, tienden a ser mejor toleradas y sostenidas en el tiempo por personas mayores que los planes de entrenamiento tradicionales.

En comparación con el mismo tipo de rutinas difundido en portales de salud de referencia, la secuencia presentada se apoya exclusivamente en el peso corporal y en el mobiliario doméstico, lo que elimina barreras de acceso vinculadas al costo de un gimnasio o a la disponibilidad de equipamiento. La lectura técnica del planteo es directa: trabajar antes de que la pérdida de fuerza y estabilidad se vuelva evidente suele ser más eficiente que intentar revertir el deterioro una vez instalado, y esa es, en esencia, la lógica que recorre los tres ejercicios propuestos por la entrenadora.

AA

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