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Una pirámide LED le salvó la nocturna a Nolan y casi nadie lo sabe

El primer día de rodaje fue un asedio a Troya en Marruecos y el equipo no tenía cómo iluminarlo. La solución fue un invento a medida que terminó todas las escenas de noche de la película.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 7 de septiembre de 2026 · hace 1 d

Hay un momento donde la pirotecnia deja de ser una opción y la ingeniería se hace cargo. En la primera escena que Christopher Nolan rodó de La Odisea —el asedio nocturno a Troya, en Ait Benhaddou, Marruecos— había que iluminar cientos de metros cuadrados como si ardieran, sin que ardieran. Los focos comunes no daban la talla y prender fuego en un set de ese tamaño era una locura. Entonces al director de fotografía Hoite van Hoitema y al programador Noah Shain se les prendió una lamparita. Literal.

Lo que armaron lo bautizaron Pirahedro: una pirámide de poco menos de un metro, formada por tres triángulos equiláteros, cada uno con seis circuitos hexagonales y seis leds COB por circuito. Son 36 pixeles por cara y, ensamblados en volumen, emiten luz en tres dimensiones, algo que un panel plano no puede conseguir. Fue fabricado en Pequin en dos versiones: una tonta, que repetía un patrón fijo de fuego conectada a una bateria, y una inteligente, con 36 aspectos para alternar desde una consola de luces. Ambas permitían cargar videos de llamas reales a baja resolución.

Por qué funcionó donde todo lo demás fallaba

En el set se pegaban a paredes, se atornillaban a estructuras o se apoyaban en el piso, gracias a la geometría estable de la pirámide. Las mediciones de exposición rondaban T4 a tres metros con ISO 500, más que suficientes para rodar. Pero lo decisivo fue otro dato: "Me pregunté si podríamos crear una fuente de fuego impresionista que se comportase exactamente como el fuego, que tuviese más o menos la misma forma, que se pudiese mover con facilidad y que estuviese alimentada con baterias", resumió van Hoitema. Y lo lograron.

“Las unidades eran creíbles, se podían producir en masa y eran fáciles de transportar y de manejar. Se convirtieron en nuestra luz de preferencia para todas las escenas nocturnas.”Hoite van Hoitema, director de fotografía

Ahí está la perlita: lo que arrancó como parche para una escena terminó colonizando toda la fotografia nocturna de la pelicula. Vale la entrada, y de largo, solo por entender cómo se cocina un plano en esa escala. Un aplauso para el equipo de iluminadores que armó los soportes a medida: sin ellos, la pirámide más ingeniosa del mundo se queda en el galpón.

Calificación de la nota: vale la entrada.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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