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Un sistema de ahorro grupal inspirado en los pasanaku bolivianos promete acceder a una propiedad a razón de 500 dólares mensuales

La desarrolladora Spazios adaptó una práctica tradicional de Bolivia para ofrecer un esquema de compra colectiva de viviendas en ciclos de diez meses. El modelo incorpora escrituras con deuda explícita, condominio con usufructo y fideicomiso como mecanismos de protección frente al incumplimiento.

Por Antonella AssadEconomía · 7 de septiembre de 2026 · hace 9 h

Un esquema de compra colectiva de viviendas, bautizado Tapiolaku por la desarrolladora que lo impulsa, permite que un grupo de diez personas junte 500 dólares por mes durante diez meses, acumule 50.000 dólares y adquiera un departamento en cada ciclo, hasta completar la adjudicación de una propiedad por cada integrante en un plazo total de ocho años y cuatro meses.

La propuesta, según explicó su creador Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios, se inspira en el pasanaku, una práctica tradicional de Bolivia en la que un conjunto de personas reúne aportes periódicos y, en cada ronda, destina el fondo acumulado a un miembro diferente del grupo.

Cómo funciona el ciclo de ahorro

El mecanismo es relativamente sencillo: diez participantes aportan 500 dólares mensuales cada uno, lo que genera un fondo común de 5.000 dólares por mes. Al cabo de diez meses, ese dinero alcanza para comprar una propiedad valuada en 50.000 dólares. Luego se realiza un sorteo entre los integrantes y quien resulta elegido recibe la primera unidad, aunque debe continuar con sus aportes hasta que el proceso termine. El ciclo se repite hasta completar diez adjudicaciones, de modo que, según Tapiola, al cierre de los 100 meses todos los miembros cuentan con un departamento de 50.000 dólares.

Los tres niveles de protección legal

El principal riesgo que enfrenta el modelo es que un adjudicatario deje de pagar después de haber recibido su vivienda, habiendo aportado solo una fracción del valor total. Para morigerar ese escenario, el sistema ofrece tres niveles de protección, cuya complejidad varía según el grado de confianza entre los participantes.

  • Escritura con deuda explícita: se deja asentado en la escritura que el adjudicatario mantiene una deuda con el resto del grupo equivalente a las cuotas que aún le restan pagar.
  • Condominio con usufructo: todos los integrantes figuran como condóminos de cada propiedad y le otorgan al beneficiario un usufructo, es decir, el derecho a habitar la vivienda sin pagar alquiler, aunque la transferencia definitiva recién ocurre cuando concluye el proceso completo.
  • Fideicomiso: un fiduciario permanece como titular de los inmuebles durante toda la operatoria, controla el cumplimiento de las condiciones y recién procede a escriturar la propiedad a nombre de cada participante cuando finaliza el esquema.

El ajuste por inflación y el precio de los inmuebles

Además del riesgo de impago, el sistema contempla la posibilidad de que los precios de las propiedades suban a lo largo de los casi ocho años y medio que dura el proceso, lo que dejaría en desventaja a quienes reciban su departamento en los últimos ciclos. Para evitarlo, la propuesta contempla ajustar las cuotas periódicamente, aunque el material consultado no precisa el índice de referencia que se tomará como base para esas actualizaciones.

Aun con esos resguardos, el modelo depende de manera central de la continuidad de los aportes de los diez integrantes durante los 100 meses, de modo que cualquier interrupción significativa en el flujo de pagos puede comprometer tanto la adjudicación corriente como las garantías sobre las propiedades ya entregadas.

AA

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