Un sacerdote describe el miedo y la paranoia de Pity Álvarez en el juicio por el crimen de Díaz
El padre César Scicchitano Tagle declaró en la audiencia número 17 del debate por el homicidio de Cristian "El Gringo" Díaz y relató un entorno de amenazas, robos y consumo problemático de sustancias.
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29 escuchó este lunes el testimonio del padre César Scicchitano Tagle, en el juicio que se sigue contra Cristian "Pity" Álvarez por el homicidio de Cristian "El Gringo" Díaz. La audiencia, la número 17 desde el inicio del debate el 10 de agosto, se realizó en la sede judicial de la calle Paraguay al 1500. Álvarez permanece internado de manera involuntaria en una clínica psiquiátrica de Castelar desde el 2 de octubre y fue trasladado para asistir.
El sacerdote, que conoce al músico desde hace casi dos décadas, describió un entorno de vulnerabilidad sostenida. Según su relato, entre seis y siete personas se acercaban de forma habitual a la vivienda para pedir dinero o drogas. También recordó robos de instrumentos musicales, equipos de sonido y una mochila con pertenencias personales, que contenía ropa, maquillaje, medicación, algún estupefaciente y dinero.
Miedo constante y medidas de seguridad
Scicchitano Tagle precisó que, tras una operación de cadera y rodilla realizada en 2017, el músico quedó físicamente debilitado y el temor fue en aumento. Según detalló, Álvarez instaló un sensor de luz, tapió con madera las ventanas de su departamento, ubicado en un quinto piso, y le pedía que lo llamara al llegar al auto cuando se retiraba.
“Me llamaba a las dos, a las cuatro o a las tres de la tarde, a cualquier horario, por el miedo que tenía de que entraran a robarle.”Padre César Scicchitano Tagle
Consumo y paranoia
El testigo vinculó ese estado con el consumo problemático de sustancias. Según explicó, el consumo le impedía al músico advertir lo que ocurría a su alrededor y lo dejaba expuesto a robos mientras dormía. Un perito psiquiátrico que también declaró en la audiencia señaló períodos con ideas persecutorias, en línea con el cuadro descripto por el sacerdote.
Sobre la víctima, el sacerdote confirmó que Díaz era una de las personas que frecuentaban el entorno del músico. Consultado sobre si ese grupo portaba armas, respondió que en algún caso llegó a ver un arma en una cintura, aunque no pudo precisar el calibre. Agregó que Álvarez sentía que tener un arma propia le permitiría protegerse de las amenazas que percibía.
