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Un estudio británico cuantifica el costo en años saludables de la soledad y el aislamiento

La investigación siguió a más de 277.000 personas del Biobanco del Reino Unido y encontró diferencias de hasta 5,8 años en salud mental entre los hombres que se sentían solos y los que no.

Por Antonella AssadEconomía · 26 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Según el comunicado difundido por la Universidad de Tulane el 22 de septiembre de 2026, la investigación partió de una muestra de más de 277.000 participantes del Biobanco del Reino Unido, con edades comprendidas entre los 40 y los 69 años. Al momento de ingresar al estudio, ninguno de los voluntarios presentaba diabetes, enfermedades cardíacas, patologías pulmonares, demencia, cáncer, depresión ni ansiedad, las siete condiciones que se tomaron como referencia para calcular los años de vida saludable esperados a partir de los 50 años.

Aislamiento y soledad: dos fenómenos distintos

Antes de entrar en los resultados, conviene distinguir los dos conceptos que articulan el trabajo. El aislamiento social alude a la cantidad y frecuencia de los contactos: tener pocas relaciones o interactuar de manera limitada con el entorno. La soledad, en cambio, remite a la percepción subjetiva de falta de una conexión significativa, tal como la define el Consejo Nacional de Envejecimiento. Es posible estar socialmente aislado y no sentirse solo, y a la inversa: una persona con muchos vínculos puede experimentar soledad si esos lazos no satisfacen sus necesidades.

El equipo de investigación, encabezado por Lu Qi, trabajó con esas dos dimensiones por separado y encontró que sus efectos sobre la salud tampoco son equivalentes. Vamos a los números: entre las mujeres que atravesaban soledad y aislamiento social, la estimación de vida sin enfermedades físicas fue 2,4 años menor en comparación con quienes no experimentaban esas situaciones, mientras que entre los hombres esa diferencia fue de 1,7 años.

  • Salud física sin enfermedades: 2,4 años menos en mujeres; 1,7 años menos en hombres.
  • Salud mental sin depresión ni ansiedad: 3,7 años menos en mujeres; 5,8 años menos en hombres.
  • Referencia: cálculo realizado a partir de los 50 años sobre las siete patologías estudiadas.
  • Población analizada: más de 277.000 adultos de 40 a 69 años del Biobanco del Reino Unido.

La brecha más marcada se observó en la salud mental de los hombres, donde la diferencia alcanzó los 5,8 años respecto de quienes no se sentían solos ni estaban aislados socialmente. En el caso de las mujeres, la reducción en años sin depresión ni ansiedad fue de 3,7 años. Las cifras se refieren exclusivamente a años libres de las patologías contempladas en el trabajo, y no deben interpretarse como años de vida perdidos en términos absolutos, aclaró el equipo de Tulane en su comunicado.

El papel de los hábitos saludables

Otro de los hallazgos diferenciales del estudio tiene que ver con la influencia de los hábitos cotidianos. La alimentación saludable, la actividad física regular, el sueño adecuado y la ausencia de tabaquismo atenuaron la pérdida de años sin enfermedades vinculada al aislamiento social. Sin embargo, esos mismos hábitos no lograron reducir de manera significativa los riesgos asociados a la soledad, lo que sugiere que sostener una rutina saludable no compensa del mismo modo el impacto de sentirse solo que el impacto del contacto social escaso.

Comparado con el promedio nacional británico de expectativa de vida saludable a partir de los 50 años, los registros oficiales ubican esa cifra en torno a los 22 aóos para las mujeres y algo menos de 20 años para los hombres, según los indicadores de salud pública del Reino Unido. Sobre esa base, las brechas detectadas por el estudio representan recortes de entre un 8% y un 30% del tiempo esperado sin las patologías evaluadas, dependiendo del sexo y de la dimensión analizada. Frente al mismo mes del año anterior, las estimaciones difundidas en septiembre de 2026 consolidan una línea de investigación que ya en 2023 y 2024 había señalado la asociación entre soledad y peores indicadores de salud, aunque con mediciones menos detalladas.

“Los hallazgos abarcan tanto la salud física como la mental, y muestran que la soledad y el aislamiento social deben analizarse como factores diferenciados a la hora de diseñar políticas de prevención.”Lu Qi, investigador principal del estudio, en el comunicado de la Universidad de Tulane
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