Tuli Acosta, la cantora que se hartó y va por todos: mediación el 16 de septiembre contra los que la quemaron en redes
La cantante de Río Ceballos habló por primera vez sin filtros del operativo viral que la puso como "tercera en discordia" en la separación de dos artistas amigos. Contó cómo se construyó la mentira, cómo ni las desmentidas frenaron el rumor y por qué decidió ir a la Justicia contra dos creadores de contenido.
Hay un dicho criollo que dice que la difamación es un incendio: lo prendés con un fósforo y se lleva puesto el barrio entero. Lo que le pasó a Tuli Acosta en las últimas semanas es exactamente eso. La cantora cordobesa rompió el silencio y contó, con una crudeza que desarma, cómo su nombre terminó convertido en moneda de cambio en las redes por una separación que no le pertenecía.
Acosta habló por primera vez en extenso del tema y lo hizo como se hablan las cosas en su pueblo: sin vueltas. "Es la primera vez que me enfrento a algo tan masivo, de ver mi nombre en todos lados con una carátula de una 'tercera en discordia' con uno de mis mejores amigos", tiró, todavía masticando bronca.
Un rumor con reparto y director
Lo más interesante del relato, y lo que a mí me dejó pensando, es la descripción del mecanismo. La versión, según contó ella, no nació espontáneamente: una vez que su nombre cayó en la conversación pública, varias manos se dedicaron a sumar supuestos datos para darle volumen. "No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor", sostuvo. Y agregó, con una imagen que vale la entrada entera: "Se expandió como un virus".
“Trataron de implantar una mentira muy grande y generaron que ni siquiera la palabra de los protagonistas tuviese valor; ellos decían que no e igualmente insistían con eso.”Tuli Acosta
La amistad con Luck Ra, puesta en pausa
Acosta tiene vínculo de años con Luck Ra, uno de los artistas salpicados por el escándalo. Lo que hicieron, contó, fue puro instinto de supervivencia: comunicarse como amigos e intentar sacarse a ella del medio de la conversación. "Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa", explicó. Tan zarpado fue el operativo que llegaron a limitar los encuentros para que una foto juntos no siguiera alimentando el fuego.
El costo, claro, no fue solo artístico. La cantora viajó una semana a Río Ceballos para estar con su familia, que es donde el escarmalo pegó de lleno. Y acá viene el detalle más cruel: hasta ese gesto fue leído por algunos como una prueba de culpabilidad. "Realmente te ponen entre la espada y la pared con simplemente una expansión de una mentira en redes", resumió, con esa mezcla de hartazgo y cansancio que se le notaba en la voz.
La decisión de ir a la Justicia
Cuando sintió que el daño empezaba a tocar a los suyos, Acosta cambió de estrategia. Dejó de explicar y empezó a actuar. Confirmó que inició acciones legales contra dos creadores de contenido y que el 16 de septiembre tiene una audiencia de mediación. No dio nombres ni más detalles del expediente, pero el mensaje fue clarísimo: esto no se cierra con un descarte en Twitter.
A mí, que llevo años mirando este oficio desde el teclado, lo que más me queda es una reflexión que la propia Tuli dejó flotando: "¿Cómo lo limpio? cuando la gente ya cree que es así". La respuesta, en parte, es esta nota y esta decisión legal. No alcanza, claro, pero es el primer paso para que el incendio no termine quemando al que no lo empezó.
Vale la entrada, y de lejos. Por alguien que todavía cree que la reputación se defiende con hechos y no con likes.
