San José reordena su oferta turística en torno al agua termal, el vino entrerriano y la memoria de los Forclaz
En la costa del río Uruguay, la localidad combina doce piletas, un complejo eno-termal con vinoterapia y visitas guiadas al Molino Forclaz, un predio de cinco hectáreas donde se conserva el patrimonio de los colonos suizos.
Sobre la margen entrerriana del río Uruguay, en el sudeste de la provincia, la localidad de San José se consolida como un nodo turístico donde el agua termal, la producción vitivinícola y el patrimonio de la inmigración europea se articulan en una misma escapada. La comuna integra la región Tierra de Palmares y comparte con Colón y Villa Elisa el corredor termal del Uruguay entrerriano.
Molino Forclaz: cinco hectáreas con la vida de los colonos
La recorrida puede empezar por el Museo Provincial Molino Forclaz, un predio de cinco hectáreas que conserva la vivienda familiar y el molino de viento que Juan Bautista Forclaz levantó para moler trigo y maíz. Las visitas con guía explican por qué los vientos resultaron insuficientes y obligaron a la familia a retomar la molienda impulsada por mulas, un detalle que vuelve al molino una pieza clave para entender la adaptación tecnológica de los colonos. En determinadas fechas se suman representaciones a cargo de vecinos y, durante el verano, se ofrecen recorridos nocturnos con velas, faroles y candelabros.
Termas San José: doce piscinas y una experiencia eno-termal
A cinco minutos del casco histórico, Termas San José dispone de doce piscinas con vistas al río y ofrece un pase de experiencia eno-termal que incluye acceso a las piletas, un área exclusiva de relajación, batas, toallas y un tratamiento facial de vinoterapia en el Spa Acqua Termal. La propuesta se completa con un servicio de vino entrerriano y tapeo regional en el restaurante Entre Fuegos, y suma una visita guiada gratuita a Bodega Vulliez Sermet, además de beneficios en otros establecimientos de la zona, entre ellos el alojamiento entre viñedos de Los Franco Suizos.
La tradición vitivinícola local se remonta a los inmigrantes que llegaron a la Colonia San José a mediados del siglo XIX. Entre las variedades mencionadas en la producción de la zona aparecen Pinot Noir, Chardonnay, Tannat y Marselan, lo que confirma que la oferta enológica dejó de ser un complemento del paseo y pasó a formar parte del paquete que vende el destino.
- Molino Aventuras, con palestra, tirolesa, puentes aéreos, escaleras móviles y mangrullo, como alternativa para moverse entre árboles.
- Centro Municipal de Artesanos, con piezas en cerámica, madera, cuero y lana elaboradas por productores locales.
- Recorridos urbanos por el casco histórico, con la rambla sobre el río Uruguay como cierre natural de la jornada.
La combinación de aguas termales, producción vitivinícola y patrimonio de los Forclaz convierte a San José en un caso singular dentro de Entre Ríos: un destino que ofrece descanso, vino y memoria en un radio de pocos kilómetros. La pregunta que queda abierta es si la presión turística sobre las doce piscinas, el predio de cinco hectáreas del museo y los establecimientos vitivinícolas llegará a acompañada por controles ambientales suficientes para sostener el recurso de agua termal que sostiene toda la propuesta.
