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Por qué el manga más raro del Big Three se llama como un producto de limpieza

El nombre de "Bleach" no tiene nada que ver con su protagonista ni con su conflicto central. La historia de cómo Tite Kubo llegó a esa palabra es, como mínimo, curiosa.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

A esta altura del partido, ya sabemos todos cómo se llama el manga que nos cambió la adolescencia. Pero alguien, alguna vez, se preguntó por qué se llama así. Yo me lo pregunté mil veces y nunca encontré una respuesta satisfactoria hasta que me puse a investigar en serio. Acá va lo que descubrí.

Cuando arrancó el fenómeno del Big Three, con One Piece y Naruto como compañeros de viaje, una cosa llamaba la atención: los otros dos títulos nombran lo que persiguen sus protagonistas. El tesoro que busca Luffy, el zorro que lleva el nombre del héroe de Naruto. Bleach no. Bleach no nombra nada de lo que pasa adentro. El pibe se llama Ichigo Kurosaki y la historia va de unos muertos que limpian almas. Nada de eso dice la palabra "Bleach".

El método Kubo: descartar hasta dar con la palabra justa

El autor, Tite Kubo, probó primero con "Black". La idea era remitir a los uniformes negros de los Shinigami. Le pareció demasiado obvia y la descartó. Después vino "White": los capitanes del Gotei 13 visten de blanco, y los villanos principales también. Tampoco le cerró. Y así, por descarte, terminó en una palabra que significa lejía.

“Si ponés "lejía", la gente lo puede asociar con el color blanco. Así es como llegamos a "Bleach".”Tite Kubo, entrevista con Anime Insider, 2008
  • El blanco como purificación: la lejía limpia, y de eso se tratan los Shinigami, que purifican almas corruptas.
  • El pelo de Ichigo: naranja intenso, como si lo hubieran decolorado, y la estética de Kubo vive del contraste blanco y negro.
  • El disco de Nirvana: el álbum debut de la banda, de 1989, se llama igual y Kubo es fan confeso del rock anglosajón, aunque nunca confirmó el guiño.

Vale la entrada: lo que parecía un capricho terminológico termina siendo un título que funciona en capas. Color, purificación, estética y, si querés creer, una reverencia a Kurt Cobain. Para mí, que crecí leyendo este manga en fascículos apilados debajo de la cama, descubrir que el nombre salió de probar y descartar hasta dar con una palabra que suena bien y dice algo, le da un mérito extra. Aplauso para el editor que le dijo "dale, quedátela", porque sin ese visto bueno hoy estaríamos hablando de "White" y nadie se habría acordado.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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