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Martes, 6 de octubre de 2026
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Otra vez Carrie, pero ahora con Wi-Fi: Flanagan le mete redes sociales a la sangre menstrual

Prime Video estrena el 7 de octubre una miniserie de ocho capítulos con Summer H. Howell como la chica del balde y un elenco adulto que incluye a Matthew Lillard y Amber Midthunder. La novedad: el acoso digital y las familias como protagonistas silenciosas.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 1 h
Otra vez Carrie, pero ahora con Wi-Fi: Flanagan le mete redes sociales a la sangre menstrual

A esta altura, el nombre de Stephen King en un cartel ya es una marca registrada: un imán que te asegura fama eterna y, de yapa, alguna que otra adaptación discutida. Por eso, cuando me entero de que Mike Flanagan se manda otra vez con el maestro de Maine, la pregunta del millón es si el invento vale la entrada o si estamos frente a otro refrito con olor a naftalina. Y miren, les cuento: la cosa pinta bien, pero con un asterisco del tamaño de un tambor de prom.

Lo que se viene es una miniserie de ocho episodios para Prime Video, con estreno confirmado para el 7 de octubre, donde Summer H. Howell se calza el papel más incómodo de la historia del bullying adolescente: el de Carrie White. La diferencia con las versiones anteriores es que esta vez el de los hombres ya no es el único infierno: ahora también te queman desde el grupo de WhatsApp del curso.

El elenco: los grandes y las chicas que la pasan mal

  • Summer H. Howell como Carrie White, la protagonista absoluta de los ocho capítulos.
  • Amber Midthunder como profesora del instituto Thomas Ewen, la voz adulta que intenta poner paños fríos.
  • Matthew Lillard como el director de la escuela, el típico burócrata que negocia con todos y no cae bien con nadie.
  • Alison Thornton y Josie Totah como parte del grupo de estudiantes que se ensaña con Carrie, con espacio para desarrollar la crueldad de cada una.

Alison Thornton lo dijo sin anestesia: el acoso en redes hace que la víctima no pueda ni refugiarse en su casa, porque el teléfono sigue ahí, vibrando con cada mensaje nuevo. Y Amber Midthunder completó la idea: ese entorno digital cambia cómo se vinculan los pibes y, sobre todo, qué elecciones terminan haciendo. Dicho esto, la serie no se queda en el patio de la escuela: se mete en las casas, en los silencios de los padres y en las decisiones tibias de los docentes. Matthew Lillard, que sabe mucho de papeles de ese tipo, contó que los adultos del elenco intentan guiar a los chicos mientras cada uno tira para su lado, algo que suena terriblemente real.

Flanagan, el artesano del terror lento

Para los que llevamos un rato prestando atención al género, Mike Flanagan ya es un nombre propio. Llevó a la pantalla El juego de Gerald, Doctor Sleep y La vida de Chuck, tres obras de King que confirman que el tipo entiende al escritor como pocos. Y en televisión, su firma aparece en La maldición de Hill House y Misa de medianoche, dos series que estiraron el terror psicológico como un chicle. Por eso, cuando se anunció que se sumaba a Carrie, lo que más me llamó la atención no fue el regreso en sí, sino qué iba a hacer con un formato de ocho episodios para una historia que en el cine dura hora y pico.

La respuesta, según los propios protagonistas, fue abrir el juego. Josie Totah contó que pudo darle más capas a su personaje, que en las películas anteriores había quedado medio como nota al pie. Alison Thornton, por su parte, se empecinó en entender qué hay detrás de la crueldad de Chris, la secuaz más dura, en lugar de pintarla como una villana de caricatura. Y a Matthew Lillard la extensión de la miniserie le parece la gran jugada: dice que hay tiempo para recorrer a cada uno y para recuperar escenas que el público ya conoce, pero pasadas por el tamiz de la época que vivimos.

En mi ranking personal, esta Carrie todavía no la vi, pero la propuesta me genera una expectativa que pocas reimaginaciones despiertan. ¿Vale la entrada? Si Flanagan mantiene el pulso y el elenco acompaña, estamos ante una de esas series que se van a discutir largo y tendido en grupos de WhatsApp de fans, de colegas y de curiosos. La combinación de terror sobrenatural, conflicto escolar y mecanismos digitales de acoso es un cóctel que, bien servido, puede dejar a más de uno mirando fijo la pantalla hasta que la sangre del balde se mezcle con la luz del teléfono. Yo, mientras tanto, le mando un aplauso silencioso a quien tuvo la idea de darle ocho horas a una historia que en otras manos hubiera vuelto a quedar en un título con la fecha del estreno y nada más.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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