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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Final Fantasy VII Revelation se asoma con una demo de 30 minutos: Cid, Vincent y la promesa de pelear de otra manera

Una sesión privada dejó probar el adelanto que Square Enix llevó al Tokyo Game Show, centrado en el Cráter del Norte y el Laberinto del Torbellino, con un sistema de trabajos llamado FITS que cambia la manera de armar el equipo

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 1 h
Final Fantasy VII Revelation se asoma con una demo de 30 minutos: Cid, Vincent y la promesa de pelear de otra manera

A esta altura, pedirle algo verdaderamente nuevo a un Final Fantasy VII reimaginado es casi un acto de fe. Y sin embargo, la demo de 30 minutos que Square Enix se llevó al Tokyo Game Show 2026 y que pude probar en sesión privada tiene, como mínimo, la decencia de no aburrirme. Vale la entrada, por ahora.

El recorte repite los dos escenarios que vienen siendo la marca de la casa del cierre de trilogía: el Cráter del Norte, ya clásico, y el Laberinto del Torbellino, que suena a paseo y termina siendo una picadora de carne con viento incluido. En ambos, la exploración se complica con ráfagas y corrientes de energía que alteran el desplazamiento, y el departamento artístico se luce con iluminación dinámica, partículas voladoras y cristalizaciones de Mako que, por una vez, parecen servir para algo más que decorar fondos.

Vincent, por fin, en dos formas al mismo tiempo

La gran novedad de Vincent es que ya no necesita desmayarse o ejecutar un Limit Break para mutar en Galian Beast. Ahora puede transformarse en plena pelea con una habilidad dedicada. En su forma humana, trabaja con la pistola Quicksilver a distancia, y el timing del botón triángulo define si el disparo barre a varios enemigos o se concentra en uno solo. Cuando decide mutar, pasa al cuerpo a cuerpo con zarpazos y más movilidad, pero el estado le va limando la salud máxima de forma progresiva.

En criollo: la pantera está más linda que nunca, pero tiene fecha de vencimiento. Alternar entre las dos formas deja de ser un gesto estético para convertirse en una decisión de gestión, con un costo que obliga a pensar antes de quedar pegado en la bestia.

Cid, el dragoón que no se olvida de dónde dejó las marcas

Cid, mientras tanto, se luce con una lanza que trabaja a distancia media y un set de movimientos aéreos que aprovechan la nueva habilidad Mark Lance. La mecánica permite distribuir hasta cinco marcas entre distintos objetivos para después caer con Dragoon Jump, provocar daño de área y empujar la barra de aturdimiento. La cadena de golpes también acerca al rival, lo eleva en el aire y devuelve ese sabor a combate vertical que el personaje arrastra desde sus viejos debuts en la saga.

FITS: un sistema de trabajos que, esta vez, sí parece pedirte algo

La otra pata de la demo es FITS, el sistema de trabajos que reemplaza la vieja idea de clase fija. Guerrero, Caballero, Mago Negro e Invocador son las cuatro ramas disponibles, y cada una obliga a repensar la formación. El Invocador puede desplegar Egi, las versiones espirituales de Ifrit y compañía, que aportan apoyo automático al equipo. El Mago Negro, en tanto, acumula energía elemental para lanzar magia ofensiva sin quedar expuesto a interrupciones en mitad del hechizo.

Lo que se viene y por qué miro la fecha con una ceja levantada

La trilogía que reimagina el clásico de 1997 entra en su tramo final y, por lo que se vio en esta ventana de media hora, las decisiones de diseño apuntan a sumar capas sin convertir la pelea en un jeroglífico. La doble forma de Vincent, las marcas acumulables de Cid y los trabajos de FITS forman un triángulo que obliga a planificar en vez de machacar el botón de ataque. Y eso, en una saga que suele abusar del mash, se agradece.

A esta altura, el que arma el sistema de peleas merece un elogio: entendió que un remake no es pintar de nuevo el mismo juego, sino animarse a pedirle al jugador que piense. Faltará ver cómo cierra la historia, claro, pero la base, al menos en combate, se siente como una de las mejores de toda la trilogía. Vale la entrada, insisto, con una sola condición: no me arruinen a Vincent.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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