Nick Smith Jr. recaló en el Madrid y ya piensa en la Copa del Rey
El escolta de 22 años, que viene de tres campañas en la NBA entre los Hornets y los Lakers, firmó su primer contrato en Europa y se suma al proceso de renovación que arrancó Pablo Laso.
Lo confirmé en Twitter mientras esperaba el subte y casi me caigo de la silla. El Real Madrid le metió la firma a Nick Smith Jr., un escolta de 22 años que todavía tiene la sangre joven de un rookie pero ya masticó tres temporadas en la mejor liga del mundo. Lo anunció él mismo, con un video corto y la remera blanca puesta, como si la tuviera guardada en el placard desde chico.
Smith viene de jugar en los Charlotte Hornets y en Los Angeles Lakers. Fueron 141 partidos en total, 28 de arranque, con un promedio general de 6,2 puntos, 1 asistencia y 0,8 rebotes en 17 minutos por noche. En su último tramo, con los Lakers, los números le bajaron a 5,6 tantos en menos de 11 minutos. Para que se entienda: poco brillo, pero experiencias acumuladas que pesan.
Un nombre con pedigree y una marca que todavía recuerda Hollywood
El dato que a mí más me llamó la atención lo cuenta el material: en un partido ante Portland, Smith metió más de 25 puntos sin lanzar un solo tiro libre. Con esa actuación se convirtió en el jugador más joven de la historia de los Lakers en alcanzar esa marca. También en su primer año en Charlotte registró un 43,2% en triples, uno de los porcentajes más altos entre los novatos de la temporada 2023-24. O sea, la muñeca la tiene calibrada.
Lo del 1,88 metros y el puesto 27 del Draft 2023 completa la radiografía. Es un jugador con físico para el puesto, con lectura de pase y, sobre todo, con hambre de revancha. En la NBA quedó en el filo: nunca fue figura y siempre estuvo peleando por minutos. Europa, y especialmente un club como el Madrid, le ofrece algo que la liga estadounidense a veces no le da a los jóvenes: pista.
El Madrid se mueve en silencio y suma seis caras nuevas
- Jaime Pradilla, el ala-pívot que vuelve a casa tras su paso por la selección y por Zaragoza.
- Timothé Luwawu-Cabarrot, francés con varios años en la NBA y una muñeca de tres puntos que ya pasó por la élite europea.
- Mikael Jantunen, finlandés con experiencia en selecciones y una lectura táctica que ordena la pintura.
- Max Shulga, base joven que viene de Ucrania y arrastra cartel de organizador.
- Damian Jones, pivote con pasado reciente en la NBA, intimidador en la zona.
- Olivier Sarr, otro interno con minutos en Estados Unidos, complemento físico para el cinco por cinco.
Ahí lo tenés. El Madrid no fue a buscar un estrellato: fue a buscar piernas, tiros y rotación. Smith encaja perfecto en ese molde. Y a mí me genera algo especial, lo admito: ver a un jugador criado en Estados Unidos eligiendo España como trampolín me recuerda a los casos de Luka Doncic o el mismacho de Sergio Llull. Por contexto, no por comparación. Cada uno con su historia.
En lo personal, lo sigo desde su año de rookie en Charlotte. Siempre me pareció un jugador con chip anotador, con esa cosa del 'cuando la cosa se complica, le tiro igual'. En Europa, donde los partidos se ganan con errores forzados y posesiones largas, ese chip puede ser un arma. Ahora bien, también puede ser un problema si se empecina en lo individual. La liga española no perdona egoísmos.
La prueba de fuego: la Supercopa y el clásico
El calendario no le va a regalar nada. El Madrid arranca la pretemporada con la Supercopa en el horizonte y el clásico con el Barcelona como primera estación seria. Dato histórico para el recuerdo: en los últimos diez cruces oficiales entre ambos, el Madrid ganó seis, perdió tres y empató uno en tiempo regular. Los catalanes, mientras tanto, siguen buscando la regularidad que se les escapa desde que Jasikevicius pasó de moda.
Yo ya lo visualizo entrando desde el banco en algún segundo tiempo cerrado, con tres puntos desde la esquina para cambiar un partido chivo. Si pasa, que el Wi-Fi de mi casa no se corte y que no llueva, lo cuento en vivo. Mientras tanto, bienvenida, Nick. El Madrid te abre la puerta; la consagración, esa te la ganás vos.
