Mastantuono se sacó la mufa con un hat-trick de manual y le cambió la cara a la Fiore
El mediocampista argentino de 19 años, a préstamo desde Real Madrid, marcó tres goles ante Venezia para el 3-1 de Fiorentina, que venía de tres caídas al hilo y de cambiar de técnico. Un doblete en dos minutos antes del descanso dio vuelta el partido y le devolvió la sonrisa a un equipo hundido en el fondo de la Serie A.
A los 40 del primer tiempo, cuando el banco de Fiorentina todavía masticaba el 1-0 en contra que Akor Adams le había metido a los 22, Franco Mastantuono recibió la pelota por la derecha, le rompió la cintura al marcador y la puso al primer palo. Gol. Partido empatado, desahogo general en una semana que había sido un calvario. Pero la cosa no quedó ahí: dos minutos después, el pibe de 19 años robó otra bola, enganchó hacia su zurda, le metió el remate entre las piernas a un defensor, la pelota besó el poste y se metió. 2-1 para la Fiore antes del entretiempo. Dos goles en 120 segundos. Así, de un plumazo, el mediocampista nacido en Azul le cambió la cara al equipo y, de paso, se sacó de encima una racha sin convertir que se estiraba desde el 28 de julio.
Minuto 84: el rebote que completó la fiesta
Ya con el partido liquidado por el tanto de Mateo Pellegrino, otro argentino del plantel que entró desde el banco y definió de zurda cruzada a los 72, Mastantuono tuvo su premio mayor. Le quedó mano a mano con el arquero de Venezia, le tiró el remate, se lo taparon, y la pelota le pegó en la cara antes de meterse junto al primer palo. Hat-trick. Primer triplete de su carrera. Ilustra perfecto lo que fue su noche: seis remates, líder del partido en ese rubro, tres gambetas completadas y dos faltas recibidas. Termina siempre siendo el que busca y esta vez el fútbol le devolvió con creces.
Hago un aparte porque la lectura de contexto es la que más me interesa. Mastantuono está cedido por Real Madrid hasta junio de 2027, sin opción de compra, y en Fiorentina había sonado ruido en los últimos días. La salida del entrenador que lo había hecho titular abrió el rumor de una posible rescisión anticipada del préstamo, algo que en Italia siempre hay que leerlo con cuidado porque las operaciones entre clubes grandes no se cortan así porque sí. Lo de este domingo en el estadio de Venezia fue, en criollo, la mejor respuesta que podía dar: goles, carácter y presencia en los momentos calientes.
Un equipo que necesitaba aire y lo encontró en el banco
- Fiorentina llegaba a la fecha con tres derrotas seguidas, un gol a favor y nueve en contra en el arranque de la Serie A.
- En junio se fue Paolo Vanoli y en septiembre volvió a agarrar el banco en lugar de Fabio Grosso; ante Venezia consiguió su primer triunfo en esta segunda etapa.
- El equipo pasó de la incertidumbre al gol en dos minutos y se fue al descanso 2-1, después de haber arrancado perdiendo.
- Mateo Pellegrino, ingresado a los 66, amplió la diferencia y selló el 3-1 definitivo.
- Con la victoria, Fiorentina sale del último puesto de la tabla.
Sirva el dato histórico del clásico para entender la magnitud de la jornada: hacía tiempo que un argentino no se daba un gusto así en la Serie A con la camiseta de Fiorentina, y más todavía en un partido donde el equipo venía de capa caída. Para Venezia, que se quedó con la pelota en el segundo tiempo pero no pudo torcer la historia, va una chicana amable: les dejaron el clásico en la cara, literalmente, porque el tercer gol de Mastantuono entró después de pegarle en la cara al propio jugador. Gentileza del destino, gajes del fútbol.
¿Puede esta actuación ser el punto de inflexión para enderezar la temporada? Yo me animo a decir que al menos le cambia el aire al grupo. No es menor lo que logró Mastantuono: cortar la sequía, callar los rumores y, de paso, regalarle a su entrenador la primera victoria en su regreso. Ahora la Fiore tiene una semana para empezar a creer en serio. Si lo sostiene, la novela cambia de capítulo. Si no, el muchacho al menos se va a dormir con el diario del lunes bajo el brazo, que en este oficio no es poca cosa.
