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Más lejos y por más días: cómo se reconfiguró la ola de turismo receptivo que la Argentina no veía desde 2001

En los primeros siete meses del año entraron 3,4 millones de visitantes foráneos, con un récord de viajeros de países no limítrofes que no se registraba hacía 25 años. El motor ya no es el tipo de cambio barato: ahora pesan la conectividad aérea, la gastronomía y los paisajes.

Por Antonella AssadEconomía · 7 de septiembre de 2026 · hace 3 h

En los primeros siete meses de 2026 ingresaron a la Argentina 3,4 millones de turistas extranjeros, lo que representa un incremento del 8% respecto del mismo período del año anterior, según datos del sector que monitorea la evolución del turismo receptivo. La cifra consolida una tendencia de recuperación luego de dos ejercicios consecutivos de caída y vuelve a poner al país en la conversación regional como destino de largo alcance.

Vamos a los números

El dato más elocuente del semestre provino de los viajeros de países no limítrofes: 1.434.001 personas pisaron suelo argentino entre enero y junio, un registro que supera la marca de 2019 y que no se observaba desde hacía 25 años, de acuerdo con el trabajo de seguimiento que llevan adelante la cámara empresaria y las consultoras especializadas. En julio, en tanto, el ingreso de viajeros no residentes creció un 9% interanual, confirmando la tendencia.

La composición del flujo, además, se modificó de manera significativa. Mientras los ingresos por vía aérea treparon un 19% en la comparación interanual de los primeros siete meses, los ingresos por vía terrestre retrocedieron un 4%. La fotografía que emerge es la de un turista que llega más lejos, permanece más tiempo y, sobre todo, gasta de otra manera.

“El tipo de cambio, relativamente bajo, hace que el turismo que venía esencialmente por una ventaja de precios se contraiga.”Marcos Cohen Arazi, investigador del Ieral

El cuadro se completa con dos datos que la industria suele presentar como termómetros de la dinámica viajera. Por un lado, el aumento de la oferta de asientos en vuelos internacionales hacia el país, con nuevas rutas, nuevas aerolíneas y más frecuencias. Por el otro, la devaluación del real brasileño, que abarató los costos para los viajeros de Brasil, el principal mercado emisor de turistas hacia la Argentina. Gabriela Ferucci, presidenta de la Asociación de Hoteles de Turismo, resumió ambos motores como los ejes concretos de la recuperación en curso.

  • Conectividad aérea internacional en expansión, con incorporación de rutas, aerolíneas y frecuencias desde Europa, Estados Unidos y otros mercados de larga distancia.
  • Devaluación del real brasileño, que volvió más competitivo al destino argentino para el principal mercado emisor de la región.
  • Tipo de cambio local relativamente bajo, que desplaza al turista regional de compras y abre paso a un visitante de mayor poder adquisitivo y estadías más prolongadas.
  • Atributos diferenciales del país señalados por el sector, como la diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo y las propuestas de naturaleza y aventura.

Un cambio de perfil que también se ve en la calle

Paula Cristi, gerenta general de Despegar, describió el nuevo escenario con una síntesis que el sector repite: la mayor conectividad aérea internacional amplió las alternativas para viajar desde Europa, Estados Unidos y otros mercados de larga distancia, y la Argentina reúne atributos muy valorados a nivel global, como su diversidad de paisajes, la gastronomía, el enoturismo, las propuestas de naturaleza y aventura. En la misma línea, las fuentes empresarias consultadas remarcaron que el visitante que ahora arriba tiende a permanecer más noches en el país y a distribuir su gasto en una oferta más amplia de servicios, lo que mejora el impacto económico por viajero.

El fenómeno, no obstante, convive con un movimiento sostenido de argentinos hacia el exterior. Por cada turista extranjero que ingresó al país en el período bajo análisis, 2,1 residentes viajaron afuera, una proporción similar a la de 2018 y algo más favorable que la de 2025, cuando ese cociente llegó a 2,6. El Ieral, por su parte, estimó que el déficit de la balanza turística rondará los 5.700 millones de dólares en el ejercicio, una cifra que dimensiona el peso que todavía tiene la salida de viajeros locales en la cuenta de servicios del sector externo.

AA

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