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Martes, 20 de octubre de 2026
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Manganiello desempolvó el Batman que Affleck nunca rodó y se armó una sesión de nostalgia con esteroides

Las memorias del actor de Deathstroke destapan el guion que casi ve la luz dentro del universo extendido de DC: Commissioner Gordon muerto, Batgirl debutando y un clímax calcado del videojuego Arkham Origins. Un proyecto que Warner archivó y que el nuevo DC de James Gunn ya reemplazó hace rato.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 57 min
Manganiello desempolvó el Batman que Affleck nunca rodó y se armó una sesión de nostalgia con esteroides

Lo de Joe Manganiello es un clásico del género: actor frustrado que decide vengarse del estudio publicando un libro con todos los chismes que le quedaron dando vueltas. Y, mirá qué casualidad, lo más jugoso que tenía guardado era nada menos que el guion de la película de Batman que Ben Affleck iba a escribir, dirigir y protagonizar, con él mismo como Deathstroke. Bienvenido a Bloodlines: A Memoir, el tomo donde se levanta el telón de un proyecto que Warner enterró en silencio.

Porque Affleck no estaba pensando en una secuela amable: quería un thriller de persecusión con capa y antifaz. Tomó como modelo The Game, el film de David Fincher de 1997, y lo tradujo al lenguaje de los superhéroes. La premisa era tan simple como retorcida: Deathstroke le endilgaba a Batman la muerte de su hijo y salía a cobrar. Sin matices, sin abogado, sin terapia.

La trama que nunca se rodó

  • Deathstroke irrumpe en la Baticueva y toma como rehén a Alfred Pennyworth, lo que ya anticipa el nivel de ingreso a lo bestia de la historia.
  • Mata al comisionado Jim Gordon. Sí, al comisionado. Ni siquiera le da una despedida con honores.
  • Aparece una Batgirl nueva, desconocida en la mitología de Affleck, que se suma a la cruzada contra Deathstroke.
  • El enfrentamiento entre Batman, Batgirl y el villano deja a los héroes al borde de la muerte, con un escape en tren elevado que pide a gritos una postal del Gotham más noir.
  • El mano a mano final entre Batman y Deathstroke iba a calcar la cinemática de Batman: Arkham Origins, el videojuego de 2013 que tuvo a Tim Miller dirigiendo su escena de apertura.

Esto último duele especialmente. Cuando un director elige como referencia una cinemática de juego, está reconociendo que el cine de género ya no le alcanza para motorizar una secuencia. Y al mismo tiempo te dice exactamente el tipo de pelea cuerpo a cuerpo que imaginaba: coreografías calculadas al milímetro, intercambios rasposos, sangre en el asfalto. Si algo se perdió con la cancelación, fue esa manera de pensar el blockbuster como si fuera un duelo en un callejón de Glasgow.

“Yo tenía que perseguir a Batman convencido de que había matado a mi hijo. Irrumpíamos en la Baticueva, capturábamos a Alfred, matábamos a Gordon, y después venía el tren y la pelea final. Era una locura.”Joe Manganiello, en Bloodlines: A Memoir

Mientras tanto, Warner dejó correr los años y los planes. En 2022 estrenó The Batman de Matt Reeves con Robert Pattinson, una visión opuesta a la de Affleck: detectivesca, militante del humor negro, sin prisa. Y lo que viene, dentro del DC Studios comandado por James Gunn y Peter Safran, también se mueve lejos del espíritu del guion archivado: The Brave and the Bold apunta a ser una historia de paternidad entre Batman y Damian Wayne, y The Batman Part II consolida la saga de Pattinson. En otras palabras: el Batman que quiso filmar Affleck murió dos veces, primero en la cancelación y ahora en el reemplazo editorial.

¿Qué escena me hubiera gustado ver concretada? Sin dudarlo, la pelea de Arkham Origins rodada en imagen real y sin CGI de relleno, con dos tipos corpulentos dándose hasta con el subrayado. Pero también la del tren elevado, porque una huida en tren elevado tiene algo de cómic europeo viejo, de Moebius, que ese Batman noventero estaba obligado a desestimar y yo, en su lugar, hubiera abrazado a muerte. Queda el libro. Y queda, oculto en sus páginas, el guionista fantasma que todos lamentamos nunca haber visto discutir un plano secuencia con un director dispuesto a jugarse el puesto. La Warner, en paralelo, sigue sin entender por qué insiste en enterrar las visiones raras.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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