Los diarios de la boticaria se mudan a la consola: en 2027 se viene el primer juego oficial
Koei Tecmo y el estudio Gust confirmaron la fecha de salida de The Apothecary Diaries: The False Imperial Brother. La historia es original de Hyuganatsu y apuesta por mezclar investigación, intriga palaciega y un Maomao con forma de gato.
Bueno, ya estaba. Faltaba el anuncio oficial con fecha y todo. La novela, el animé, el manga y el merchandising arrancaban copando el negocio de la serie y, claro, faltaba lo más obvio: que alguien se decidiera a llevar a Maomao a una consola. Sí, así tal cual. La confirmación llegó por parte de Koei Tecmo y el estudio Gust, que se asociaron con TOHO para meter a Los diarios de la boticaria en el terreno de los videojuegos. ¿El resultado? Un título con nombre kilométrico, The Apothecary Diaries: The False Imperial Brother, que tiene previsto su debut el 18 de marzo de 2027.
La movida no es menor ni para los fans ni para la industria. Es el primer juego de la franquicia pensado de origen para consolas y PC, así que no estamos ante un port retroactivo ni ante una adaptación reciclada. Es una producción hecha de cero, con plata, y con la mira puesta en las plataformas que mandan hoy: Nintendo Switch 2, Nintendo Switch, PlayStation 5 y Steam. Las reservas digitales ya están abiertas, dato que los más ansiosos seguro están masticando desde hace rato.
Una historia escrita por la autora original
Para los que se preguntan si esto es un spin-off oportunista, hay una buena noticia: la trama es autoría de Hyuganatsu, la creadora de la saga. Eso no significa que vayamos a revivir el animé punto por punto, sino que la historia sigue a una Maomao metida en uno de esos líos que le encanta desarmar: los Cinco Misterios del palacio imperial y, de yapa, las cinco maldiciones que se desataron a partir de allí.
La particularidad es que el juego no se queda solo con los personajes conocidos. Aparecen caras nuevas para darle aire fresco a la trama. Tres nombres, concretamente:
- Yanxi, funcionaria versada en adivinación.
- Guanyu, un actor itinerante que se pasea por donde menos se lo espera.
- Chenhan, habitué de la Casa Verdigris acusado injustamente de algo que, por supuesto, no cometió.
Investigar como gato, mandar como funcionario
El punto más jugoso de la propuesta son las mecánicas según a quién se controle. Cuando le toca a Maomao en su forma felina, el juego se vuelve casi un título de sigilo: la protagonista puede treparse a estructuras, escuchar conversaciones ajenas y hacerse de pruebas en lugares donde nadie más metería una uña. Cuando se pasa a Jinshi, lo que cambia es el poderío político: el tipo puede abrir puertas que a Maomao le estarían cerradas, porque la corte tiene esas jerarquías tan absurdas donde a veces un título habilita más que un cerebro brillante.
Y acá es donde el título se pone interesante. La progresión se sostiene con un sistema de misiones donde entregar pociones y remedios fortalece los vínculos con el elenco y desbloquea historias secundarias. Mientras tanto, personajes como Luomen y el Médico Chiflado se enganchan en minijuegos de preparación de remedios, que de verdad inciden en los tramos donde hay que ponerse a hacer alquimia. Vamos, que la decisión de qué pociones mezclar no queda en lo decorativo: cambia la dificultad de lo que viene después.
¿Vale la entrada? Vale la entrada. La combinación de autoría cuidada, plataformas que no dejan afuera a nadie y mecánicas pensadas para sacar partido del lore original es, como mínimo, una señal de que se tomaron la franquicia en serio. La pena es que haya que esperar hasta marzo de 2027, algo que los más fanatizados van a masticar con más paciencia que Jinshi en una reunión del consejo.
Lo que más expectativa me genera, y lo digo con la sinceridad del que ya vio el animé dos veces, es la decisión de confiarle a Hyuganatsu el peso narrativo del juego. Es el tipo de gesto que, cuando sale bien, separa a las adaptaciones copetudas de las que se acuerdan del material de origen. Que alguien en algún escritorio haya decidido sumar a la autora al proyecto en vez de correrla con un contrato de licencias es, en esta industria que vive pisoteando la fuente, casi un acto de valentía.
