La inflación de agosto perforó el 2%, pero la canasta de pobreza se movió al doble del ritmo general
El INDEC registró una suba de 1,7% en el Índice de Precios al Consumidor, la más baja del año, mientras la Canasta Básica Total avanzó 2,6%. El dólar minorista cerró a $1.530 en el Banco Nación y el informal se mantuvo en $1.545, con una brecha cambiaria que apenas se movió en la semana.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que el Índice de Precios al Consumidor registró en agosto una suba de 1,7%, el valor más bajo del año, según los datos oficiales difundidos este viernes. La cifra confirma la tendencia descendente que mostró el indicador en los meses previos y coloca al mes entre los de menor presión inflacionaria desde el inicio del programa de estabilización. Sin embargo, como se observa al desagregar los componentes, la moderación del promedio general no se replicó de manera uniforme en todos los rubros que componen la canasta de consumo.
Vamos a los números: lo que dejó agosto en materia de precios
El rubro alimentos, que suele concentrar la atención de los hogares por su peso en el gasto mensual, aumentó 1,8%, apenas una décima por encima del promedio general. La diferencia se amplía de manera considerable cuando se toma como referencia la Canasta Básica Total, el indicador que define el umbral de pobreza: avanzó 2,6% en agosto, cincuenta y dos por ciento por encima del IPC. Las tarifas de servicios fueron el componente de mayor incremento mensual, con una suba de 2,8%, lo que confirma que los rubros regulados continúan moviéndose a un ritmo distinto al de los bienes comerciales.
En la comparación con el mismo mes del año anterior, la dinámica muestra un proceso de desaceleración pronunciado: el 1,7% de agosto se ubica muy por debajo de los registros de 2024, cuando la inflación mensual superaba con amplitud el cuatro por ciento. El promedio nacional de los últimos doce meses, en tanto, se sigue reduciendo a medida que los meses de mayor aceleración quedan fuera del período de comparación.
El frente cambiario: dólar estable y mayorista con volumen alto
- Dólar minorista: cerró el viernes a $1.530 para la venta en el Banco Nación, sin variación respecto al cierre de la semana anterior.
- Dólar en entidades financieras: el promedio informado por el Banco Central fue de $1.531,73 para la venta y $1.480,30 para la compra.
- Dólar informal: se mantuvo en $1.545, con una suba semanal de cinco pesos, equivalente a 0,3%.
- Dólar mayorista: cerró a $1.508,50, con una baja de $4,50 respecto de la jornada previa, en una sesión donde se operaron USD 835,4 millones en el segmento de contado, uno de los montos más altos del año.
El volumen operado en el mercado mayorista resultó significativo y ejerció presión a la baja sobre el precio, en un contexto en el que el Banco Central mantiene el crawling peg como ancla cambiaria. La brecha entre el dólar informal y el mayorista se redujo a niveles cercanos al 2,4%, un rango que el mercado no registraba desde hacía varios meses.
Construcción, crédito y poder adquisitivo: el cuadro de fondo
En otro indicador que impacta de lleno en el presupuesto de las familias, construir una vivienda de cien metros cuadrados demandó en agosto un desembolso superior a los 238 millones de pesos. La brecha entre ese costo y el ingreso medio implica aproximadamente diez años de trabajo para hacer frente a la obra, un dato que describe con precisión el deterioro acumulado del salario frente a los bienes durables.
El sistema financiero, en tanto, exhibe señales de contracción en el segmento de crédito al consumo. Bancos y billeteras virtuales redujeron el otorgamiento de préstamos personales y de tarjeta ante una mora que, si bien dejó de crecer en términos de nuevos incumplimientos, se mantiene persistente. Las entidades endurecieron los requisitos de acceso y priorizan las refinanciaciones de deudas ya existentes, un comportamiento que los analistas asocian con el cuadro más amplio que reflejan las cifras de precios: salarios que perdieron capacidad de compra en los últimos años, gastos en expansión y hogares que llegaron al financiamiento después de agotar sus ahorros.
