Halo en el navegador: la nostalgia como servicio gratuito y sin permiso
Un desarrollador subió la versión original de 2001 para jugar online, facturó casi 20.000 partidas en cinco horas y se llevó un susto con Cloudflare. La pregunta es hasta cuándo dura.
Dicen que la nostalgia mueve montañas, pero nadie nos avisó que también mueve servidores. En cuestión de horas, un tipo al que casi nadie conocía convirtió a Halo: Combat Evolved en una atracción de parque para gente grande con teclado y mouse. Y todo, claro, gratis.
Mitchell Hynes, desarrollador de inteligencia artificial, tomó el código original de la Xbox de 2001 -no el port para PC que Gearbox pergeñó en 2003- y lo hizo correr dentro de un navegador. La base fue la descompilación que la comunidad viene empujando desde hace años. El resultado: un Halo clásico, jugable desde la web, sin instalación ni permisos.
Los números que dejó el debut
- Casi 20.000 partidas en cinco horas.
- Un promedio de 94 cuadros por segundo.
- Acceso gratuito y directo desde el navegador.
- Código basado en la versión de consola de 2001, no en el port para PC de 2003.
En cinco horas se acumularon casi 20.000 sesiones de juego. Hynes lo contó él mismo y agregó el dato del rendimiento: unos 94 cuadros por segundo, una cifra más que razonable para un título que cumplió 24 años. No se detalla cuántos jugadores únicos se repartieron esas partidas, pero el caudal deja claro que la nostalgia tiene mercado y no necesita aviso previo.
Lo que faltaba era el condimento dramático. El sitio recibió un bloqueo temporal con una advertencia de phishing. Las redes, cómo no, empezaron a especular con una mano negra de Microsoft y sus abogados. Hynes lo aclaró rápido: el aviso lo había disparado Cloudflare de manera automática. La restricción se levantó poco después y la teoría conspirativa quedó sin aire.
Lo que nadie sabe
¿Cuánto va a durar? Buena pregunta. El proyecto sigue en pie, pero la continuidad no está garantizada. Que Microsoft cierre la puerta o que el propio Hynes se canse son los dos escenarios posibles. Por ahora, el juego de 2001 está en la nube, los contadores siguen sumando y los -perdón, los jugadores- se sirven a voluntad.
Vale la entrada, y de sobra. A veces las mejores noticias de tecnología son las que nadie anuncia: alguien con tiempo, conocimiento y un poco de desfachatez decide que el patrimonio gamer no puede quedar encerrado en un disco viejo. Si esto sigue vivo una semana más, ya ganó. Y si Microsoft mira para el costado mientras tanto, también ganó alguien que no voy a nombrar pero que sabe bien quién es.
