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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Hacia el fin del mundo, con la Antártida como destino: cómo organizar una expedición que sale de Ushuaia

Desde la ciudad más austral del continente zarpan los cruceros que cruzan el Pasaje de Drake y buscan desembarcar en el continente blanco. Claves prácticas, costos y consejos de un especialista para preparar el viaje sin sobresaltos.

Por Gabriela ChaileTafí del Valle y turismo · · hace 1 h
Hacia el fin del mundo, con la Antártida como destino: cómo organizar una expedición que sale de Ushuaia

Acá estoy, en el extremo sur de la Argentina, con el viento del Canal Beagle cortándome la cara y la sensación de que el mundo se termina a la vuelta de la montaña. Lo cierto es que, para los que buscan seguir un poco más allá de ese horizonte, Ushuaia es la puerta de entrada a una de las experiencias más singulares que se pueden hacer en el planeta: una expedición a la Antártida. Eso sí: hay que armarla con tiempo, con plata y con la cabeza bien puesta, porque el clima manda y no negocia.

Antes de subir al barco: lo que conviene resolver en tierra

Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions, lo dice sin rodeos: lo primero es llegar a Ushuaia uno o dos días antes de la fecha de embarque. Una demora en el vuelo puede dejar al pasajero varado en Buenos Aires y, con el barco ya en el agua, no hay segunda oportunidad. Por eso la recomendación es armar los vuelos con margen y, de paso, aprovechar para aclimatarse al ritmo del sur.

El especialista también sugiere contratar un seguro de viaje adecuado y consultar con la empresa qué elementos provee el operador y cuáles debe llevar el pasajero. Las botas impermeables, los pantalones de trekking y las camperas rompevientos suelen estar incluidas, pero la ropa interior térmica, los guantes finos y las medias gruesas corren por cuenta de cada uno.

  • Movilidad suficiente para subir y bajar de los botes neumáticos Zodiac y caminar sobre rocas y nieve.
  • Vestimenta por capas, que permita sacarse o ponerse ropa según el momento del día.
  • Seguro de viaje que cubra evacuación médica desde zonas remotas.
  • Camarote elegido con criterio: abajo y al centro del barco se siente menos el oleaje.

El cruce del Drake y los desembarcos pendientes del clima

La navegación arranca en el Canal Beagle y se extiende después por el Pasaje de Drake, ese tramo de mar que separa Sudamérica de la Península Antártica y que es famoso por el movimiento del agua. Algunas travesías son tranquilas y otras son un sacudón; los organizadores lo describen como una lotería. Durante esos días, el equipo de expedición ofrece charlas sobre la fauna, la historia del continente y las reglas ambientales que rigen cada visita.

Una vez en la zona antártica, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de unas tres horas cada una, siempre que el clima lo permita. Los Zodiac permiten desembarcos y recorrer costas a las que el buque no puede acercarse. Las actividades incluyen caminatas, observación de témpanos, glaciares y fauna. El recorrido previsto puede modificarse por el viento, el oleaje o la presencia de hielo: la última palabra la tiene el capitán.

Durante el verano austral se pueden ver pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos, aunque los avistamientos nunca están garantizados. Está prohibido tocar o alimentar a los animales y hay que respetar distancias y protocolos de bioseguridad.

“Una demora en el vuelo puede dejar al pasajero sin posibilidad de abordar. Por eso hay que llegar a Ushuaia uno o dos días antes del embarque.”Teo Gounaris, CEO de Antarpply Expeditions

El barco, los precios y la palabra de un lugareño

El buque Ushuaia tiene capacidad para 90 pasajeros distribuidos en 46 cabinas y suites. Dispone de comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias. En cuanto a los precios, las tarifas de una expedición antártica de este tipo arrancan, según la temporada y la categoría de camarote, en valores que rondan los 8.000 a 15.000 dólares por persona, aunque pueden escalar bastante según la duración de la travesía y el nivel de la cabina.

Para llegar, las opciones más habituales son volar a Buenos Aires y desde ahí tomar un vuelo a Ushuaia, o bien combinar un vuelo interno con la opción de atravesar parte de la Patagonia por tierra. Las aerolíneas que operan la ruta suelen ofrecer varias frecuencias diarias, aunque en invierno los servicios se reducen.

Antes de despedirme, me crucé con Marta, moza de un café de la calle San Martín que lleva años viendo partir barcos: 'El que vuelve de la Antártida vuelve distinto -me dice mientras limpia la mesa-. Se nota en la cara, en la mirada. El que puede, lo hace una vez. El que puede, lo repite'. Después de este recorrido, una entiende por qué.

GC
Gabriela ChaileTafí del Valle y turismo

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