Graciela Alfano, Georgina Barbarossa y el Porcel que todos conocían menos en cámara
Dos actrices contaron escenas puntuales de los años 70 y 80 con el capocómico: un gesto con la lengua, un llamado al padre, tocamientos en el set y una productora que hacía de escudo humano. Relatos que arman, pieza por pieza, un rompecabezas incómodo sobre los estudios de la vieja televisión.
A veces uno piensa que la historia del espectáculo argentino tiene dos versiones: la que se cuenta en las tandas y la que se cuenta después, en voz baja, cuando las cámaras ya apagaron. Esta semana se escuchó fuerte la segunda. Graciela Alfano y Georgina Barbarossa, cada una por su lado, pusieron sobre la mesa escenas con Jorge Porcel que habían quedado guardadas durante décadas. No son denuncias judiciales. Son recuerdos. Y por eso, porque no vienen con un expediente debajo, pesan distinto.
El llamado que cortó el chiste
Alfano contó que el episodio ocurrió a fines de los años 70, durante una pausa de filmación. El actor, según su relato, venía acumulando comentarios subidos de tono sobre su vida sexual y, en uno de esos intervalos, la miró, sacó la lengua y le dijo, textual: Mirá qué lengua tengo. A ella le dio rechazo. Esa noche agarró el teléfono y llamó a su padre. El padre, que tenía trato previo con Porcel porque el humorista lo consultaba antes de meterse en proyectos de cine y televisión, levantó el tubo. Al día siguiente, el capocómico se acercó a disculparse. Fin del incidente, al menos en la versión que ella recuerda.
“Me sacó la lengua y me dijo mirá qué lengua tengo. Esa noche llamé a mi padre y al otro día se acercó a pedirme disculpas.”Graciela Alfano
Barbarossa, el camarín y Carmen Vallejo
La historia de Barbarossa es de otra época pero del mismo paisaje. Cuenta que cuando era joven y la pasaba mal económicamente, Porcel la tocó, según sus palabras, de una manera espantosa durante una grabación. Salió llorando hacia su camarín y se lo dijo a Carmen Vallejo, que era productora y figura de peso en los sets. Desde ese momento, Vallejo se plantaba a su lado cada vez que tenía que compartir escena con él. Más tarde, por necesidad de plata, volvió a trabajar con Porcel. Y dice que el hostigamiento siguió, incluso durante su embarazo.
- Dos actrices relataron escenas puntuales con Jorge Porcel en sets de los años 70 y 80.
- Alfano recurrió a su padre, que tenía trato previo con el humorista, para frenar la situación.
- Barbarossa encontró respaldo en la productora Carmen Vallejo, que la acompañaba en cada escena compartida.
- Alfano mencionó la presencia frecuente de mujeres frente al camarín de Porcel en los estudios San Miguel, aunque aclaró que no vio lo que pasaba adentro.
- Ambos testimonios coinciden en una época en la que la dependencia económica hacía casi imposible plantarse.
Hay un detalle que Alfano deslizó casi al pasar y que a mí, confieso, me quedó dando vueltas: la imagen de las mujeres esperando frente al camarín de Porcel en los estudios San Miguel. Ella aclara que no vio lo que pasaba adentro. Pero las vio a ellas. Y aclara algo más, que algunas sostenían familias con esos ingresos. Es la pieza que le falta al rompecabezas: la cuenta económica. La de gente que no podía darse el lujo de contarle nada a nadie porque nadie le iba a pagar el alquiler del mes siguiente.
¿Qué lugar tiene el apoyo de otra persona en medio de una situación así? Alfano tuvo un padre con teléfono y con espalda. Barbarossa tuvo a Carmen Vallejo, que no le creyó el relato ni le pidió pruebas: directamente se paró al lado. Dos redes distintas, las dos decisivas. Y acá viene lo que a mí me parece importante: no se trata de santificar a nadie. Se trata de recordar que, antes de cualquier protocolo, antes de cualquier abogado, hubo personas que, en el momento justo, dijeron acá estoy y se plantaron. A veces, la diferencia entre un mal recuerdo y un trauma de los que te arruinan la vida cabe en un solo gesto de otra persona. Y a esa gente anónima, la que sostuvo a actrices y actores en sets donde sobraban los dedos ajenos y faltaba el aire, habría que ponerle nombre y apellido. Aunque sea hoy.
