Gallardo se calza el buzo de Ecuador y ya piensa en el Mundial 2030
El Muñeco arrancó su primera aventura como seleccionador en Guayaquil, con el debut a la vista frente a Corea del Sur y un plantel que tiene a Caicedo, Pacho y Hincapié como estandartes.
Lo primero que hizo Marcelo Gallardo al bajar del avión en Guayaquil fue agarrar la lapicera y firmar. Así, sin vueltas, arrancó su era como director técnico de la selección de Ecuador. El Muñeco, que venía de cerrar su segundo ciclo en River a mediados de este año, aceptó el desafío de conducir a un seleccionado nacional por primera vez en su carrera. Y lo hizo con la mira clavada en el Mundial 2030, esa cita que la Conmebol empezará a discutir en serio cuando se acomode el calendario.
El aterrizaje se produjo después de la salida de Sebastián Beccacece, que dejó el cargo tras la eliminación en la última Copa del Mundo. La Federación Ecuatoriana lo fue a buscar con un proyecto a largo plazo, que incluye también la Copa América 2028, todavía sin sede confirmada. Gallardo, a los 50 años, tomó la decisión y lo contó con una frase que ya empezó a circular en las redes: "Es un desafío de vida, no solo deportivo, también humano". También reconoció que Ecuador lo había contactado hace dos años, cuando todavía no estaba listo para asumir un reto de estas dimensiones.
El debut, entre el 24 de septiembre y la gira por Asia
El primer examen del Muñeco al frente de la Tri podría llegar el 24 de septiembre, en una gira de amistosos por Asia que tendría a Corea del Sur como rival inaugural. La idea del cuerpo técnico es mantener la base del plantel que disputó la última Copa del Mundo, donde Ecuador quedó afuera en fase de grupos, y abrirle la puerta a juveniles para empezar a moldear el recambio. Algunas bajas por lesiones podrían modificar la lista, pero la línea general pasa por sostener a los nombres propios que ya saben lo que es ponerse esta camiseta.
Y vaya si los nombres tientan. Gallardo se va a sentar en un banco con Moisés Caicedo, figura y mediocampista del Chelsea; Willian Pacho, defensor del París Saint-Germain; y Piero Hincapié, titular en el Arsenal de Londres. Tres jugadores con presente en las grandes ligas de Europa y un potencial enorme para sostener la línea. "El potencial del plantel fue una de las razones para sumarme", tiró el DT en su presentación, y dejó en claro que su tarea no se va a limitar a la mayor: también supervisará el trabajo en las juveniles, en línea con el plan de desarrollo que le propuso la Federación.
El cuerpo técnico: sigue Buján, se baja Biscay
El Muñeco no arrancó de cero. Hernán Buján seguirá a su lado, como en los últimos años. La baja sensible es la de Matías Biscay, su ladero desde 2011, que prefirió no sumarse a esta etapa por motivos personales. Gallardo lo explicó con respeto y sin entrar en detalles: "Es una decisión de él y la respetamos". Lo concreto es que el grupo de trabajo se reacomoda con piezas de confianza y un par de nombres que se conocerán en las próximas semanas.
El historial del Muñeco como entrenador
- Nacional de Uruguay (2011-2012): campeón del Clausura y del Apertura, su primera experiencia en un banco.
- River Plate, primer ciclo (2014-2022): ganó la Copa Libertadores 2015 y la Copa Libertadores 2018, además de la Copa Sudamericana 2014, la Recopa Sudamericana y varias ligas locales.
- Al-Ittihad, de Arabia Saudita: experiencia corta en el fútbol asiático.
- River Plate, segundo ciclo (2024-2026): retorno al club de Núñez con un título local en su palmarés.
- Selección de Ecuador (2026-): primer desafío como seleccionador nacional, con el Mundial 2030 y la Copa América 2028 en el horizonte.
Todavía no está definido si Ecuador jugará en la altura de Quito o en el clima más cálido de Guayaquil. Gallardo y su cuerpo técnico aprovecharán los amistosos de septiembre para ver jugadores, probar ideas y empezar a darle forma a una propuesta que, por ahora, se apoya más en nombres que en sistema. La pregunta que sobrevuela en Ecuador es qué tiene que apretar primero el Muñeco: si la parte futbolística o el corazón de un plantel joven que quiere ir al Mundial. Lo que seguro ya sabe es que el reloj corre y que en Sudamérica el margen de error, siempre, es corto.
