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El bosque de los troncos canela: 470 kilómetros hasta un paisaje que la Patagonia guarda como pocos

La península de Quetrihué concentra la masa más notable de arrayanes del bosque andino-patagónico. Cómo llegar a pie, en bicicleta de montaña o navegando el lago Nahuel Huapi, y qué normas respetar para no llevarse nada más que el recuerdo.

Por Agustina ToledoAmbiente y agua · 7 de septiembre de 2026 · hace 9 h

A 470 kilómetros de Neuquén capital, sobre la península de Quetrihué que se interna en el lago Nahuel Huapi, crece una de las concentraciones más notables de arrayanes de los bosques andino-patagónicos: unas pocas hectáreas donde los troncos color canela, rojizos y anaranjados forman un paisaje que no se repite en ningún otro punto de la región.

Un árbol que se desnuda y cambia de tono

El protagonista es el arrayán (Luma apiculata), una especie nativa de los bosques templados patagónicos. Su corteza lisa se desprende en pequeñas placas y deja al descubierto capas de tonos cálidos que varían según la humedad y la luz. Cuando el sol atraviesa el follaje, algunos sectores del bosque quedan iluminados desde adentro, como encendidos.

Aunque la especie aparece dispersa en otros puntos de la cordillera, la densidad y el porte que alcanza en Quetrihué convierten al lugar en una rareza. Los arrayanes conviven con otras especies del bosque andino y comparten la península con las costas lacustres del Nahuel Huapi, dentro de los límites del Parque Nacional homónimo.

Dos formas de llegar, una sola recomendación: no apurarse

Desde Villa La Angostura existen dos rutas para llegar al bosque. La primera es terrestre: un sendero que parte de la zona de Bahía Mansa y se interna progresivamente en el bosque, atravesando distintos ambientes naturales; puede recorrerse a pie o en bicicleta de montaña, según las modalidades habilitadas en cada temporada. La segunda opción es embarcarse en una excursión lacustre por el Nahuel Huapi y ver, desde el agua, la cordillera, la costa boscosa y la península como parte de un mismo panorama. Muchos visitantes combinan ambos trayectos: uno de ida y otro de vuelta por una vía distinta.

  • Ruta terrestre: sendero desde Bahía Mansa, a pie o en bicicleta de montaña.
  • Ruta lacustre: excursión en lancha por el Nahuel Huapi.
  • Combinación más frecuente: una vía de ida y otra de vuelta.
  • Acceso desde Neuquén capital: ruta nacional 22, luego 237 y finalmente ruta nacional 40, unos 470 kilómetros en total.

Normas que el parque no negocia

La visita responsable incluye mantenerse en los senderos señalizados, no extraer ningún elemento natural —ni una hoja, ni un trozo de corteza— y retirar todos los residuos que se generen. La cartelería del Parque Nacional Nahuel Huapi marca los límites de circulación y el estado de los sectores habilitados, y su incumplimiento encuadra en las infracciones previstas por la Ley 22.351 de Parques Nacionales, que en su artículo 26 castiga con multas y hasta la clausura del establecimiento a quienes dañen, contaminen o alteren los ecosistemas protegidos.

Antes de salir conviene verificar el estado de las rutas y las condiciones meteorológicas. En invierno y primavera la nieve puede complicar el acceso terrestre; también es recomendable confirmar la disponibilidad de los servicios de navegación, que varían según la temporada. Una última pregunta queda flotando sobre la península: quién autorizó cada modalidad de uso que cambia de un año a otro y en qué acto administrativo quedó plasmada, porque un bosque así no admite improvisaciones.

AT
Agustina ToledoAmbiente y agua

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