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El boom del magnesio para dormir en la Argentina: la fiebre que se vende rápido pero que la ciencia todavía no respalda

Las ventas globales de suplementos de magnesio para conciliar el sueño treparon 17% en 2025, más que las de melatonina. Especialistas consultados por este medio remarcan que la evidencia clínica sigue siendo magra, contradictoria y muchas veces indistinguible del efecto placebo.

Por Walter MedinaPolítica provincial · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En el pasillo de una farmacia del microcentro porteño, una clientela de oficinistas y madres apuradas pasa por alto las cajitas de melatonina y se detiene, cada vez con mayor frecuencia, frente a los frascos de magnesio. El gesto parece menor, pero condensa un cambio de hábitos que ya atraviesa la mesada de los argentinos: el mineral dejó de ser un complemento asociado al rendimiento deportivo o al alivio de calambres y se reinventó, de la mano de las redes sociales, como la nueva pastilla para dormir. La pregunta que los médicos escuchan a diario es directa: ¿sirve o no sirve? La respuesta de la ciencia, por ahora, es incómoda.

Según la consultora estadounidense NBJ, especializada en nutrición y bienestar, las ventas globales de suplementos de magnesio formulados para el sueño crecieron alrededor de un 17% durante 2025. En el mismo período, los suplementos de melatonina también expandieron su mercado, pero a un ritmo sensiblemente menor: cerca del 5%. La facturación de melatonina rozó los 800 millones de dólares a escala mundial, una cifra que muestra la consolidación de un negocio que crece a partir de promesas más que de certezas clínicas.

Qué dice la evidencia disponible

El magnesio es un nutriente esencial que interviene en la regulación de la presión arterial, el azúcar en sangre y la función nerviosa y muscular. La hipótesis que lo vincula con el sueño sostiene que podría actuar sobre ciertos neurotransmisores asociados a la calma y a la relajación muscular. Sin embargo, la literatura científica específica sobre su uso como inductor del descanso es escasa, heterogénea y, en palabras de los propios investigadores, de calidad irregular.

  • Un ensayo clínico publicado en 2025 dividió a 155 adultos con dificultades para dormir en dos grupos: uno consumió 250 miligramos de glicinato de magnesio entre 30 y 60 minutos antes de acostarse, y el otro recibió placebo. El grupo que tomó magnesio reportó mejoras, pero los autores las calificaron como modestas.
  • Un estudio observacional de 2021, que siguió a cerca de 4.000 personas durante dos décadas, halló que quienes consumían más magnesio, ya fuera a través de alimentos o de suplementos, dormían más horas y con mejor calidad. El beneficio, no obstante, desapareció al analizar exclusivamente a personas con depresión, y el diseño del trabajo no permite establecer relaciones de causalidad.
  • Una revisión sistemática de nueve estudios, publicada en 2022, concluyó que, aunque algunas investigaciones muestran una asociación entre el magnesio y un mejor descanso, los ensayos clínicos aleatorios arrojan resultados dispares, lo que impide extraer conclusiones firmes.
“La exageración está mucho, muchísimo más avanzada que la ciencia objetiva.”Dr. Sujay Kansagra, especialista en sueño de Duke Health

Sobre la melatonina, el mismo especialista reconoció que la evidencia que la respalda es más sólida cuando se la utiliza para trastornos del ritmo circadiano o para mitigar el desfase horario. Aun así, la mayoría de los expertos en medicina del sueño no la recomiendan como solución habitual para el insomnio común, una advertencia que muchos consumidores argentinos parecen desconocer al llenar el carrito del supermercado.

Sigamos la plata: la industria del suplemento factura al ritmo de los reels de TikTok y de los hilos de Instagram, no al de los ensayos clínicos con grupo de control. Por ahora, el que gana es el marketing, que capitaliza la desesperación de quien da vueltas en la cama; el que pierde es el consumidor, que compra una solución empaquetada con la misma fe con la que antes se compraba una taza de tila. Hasta que la ciencia no se pronuncie con resultados consistentes, el magnesio para dormir ocupa el lugar de un placebo caro con marketing sofisticado.

WM
Walter MedinaPolítica provincial

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