El Banco Central mete la lupa sobre cada transferencia: nuevos perfiles de riesgo para cazar el fraude y las apuestas clandestinas
Desde septiembre, bancos y billeteras reciben datos para mapear a usuarios sospechosos. La normativa también obliga a las entidades a tratar el fraude como un riesgo operacional y a reportarlo trimestralmente al directorio. Las fintech tienen plazo hasta septiembre de 2027 para adaptarse.
Setenta y siete millones de transferencias. Esa cifra marca el termómetro de un sistema que se mueve a velocidad celular: solo en julio se cursaron 777 millones de transferencias inmediatas por un total de 99,5 billones de pesos, con un crecimiento interanual del 22,2%. Tres de cada cuatro operaciones se hicieron con Clave Virtual Uniforme, lo que confirma que las billeteras digitales ya son la columna vertebral del dinero que circula a diario. En ese torrente, el Banco Central decidió colocar una trampa más fina para identificar a quienes usan cuentas como puente hacia circuitos de apuestas clandestinas y otras modalidades de fraude electrónico.
Una capa de datos públicos sobre el monitoreo de cada cuenta
Desde septiembre, el Banco Central empezó a distribuir información pública entre los administradores de transferencias inmediatas. El objetivo es que bancos, fintech y proveedores de billeteras virtuales construyan un perfil de riesgo por usuario sin tener que pagar por esos datos. La herramienta no reemplaza los modelos antifraude que cada empresa ya opera: funciona como un segundo ojo, una capa adicional que cruza lo que pasa adentro de una plataforma con señales externas. Una cuenta puede parecer normal si solo se observa lo que hace dentro de una billetera; con información más amplia, ciertos patrones dejan de parecer rutinarios.
- Alta de un cliente nuevo: el perfil se consulta al momento de la incorporación.
- Monitoreo habitual de transacciones: se reevalúa con cada operación sospechosa.
- Revisiones periódicas de conocimiento del cliente (KYC): el indicador se integra al expediente de cada usuario.
El foco está puesto en cuentas que canalizan dinero hacia apuestas ilegales, aunque el esquema contempla otras variantes de fraude electrónico. La lógica es que una billetera puede tener un comportamiento interno impecable y, aun así, estar alimentando un circuito clandestino que solo se detecta cuando se mira desde afuera.
La letra chica de la normativa: fraude como riesgo operacional y reporte al directorio
La regulación publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre va más allá del sistema de perfiles. Las entidades financieras deben incorporar el fraude, tanto interno como externo, a su gestión de riesgo operacional. Esto implica definir políticas antifraude, establecer niveles de tolerancia y designar a un responsable específico de esa función. Además, los bancos deberán reportar al directorio sobre la gestión del fraude al menos una vez por trimestre, lo que coloca el tema en la mesa de las máximas autoridades de cada entidad.
“Los administradores de cuentas de pago tienen un calendario gradual: entre septiembre y diciembre de este año deben definir estructuras y políticas, y durante 2027 avanzarán con la documentación y los procesos internos hasta completar la adaptación a la nueva regulación.”Banco Central de la República Argentina
El plazo para las fintech y los proveedores de cuentas de pago vence en septiembre de 2027, dos años para ajustar manuales, auditorías y responsabilidades. Mientras tanto, la pregunta de fondo queda flotando: quién autorizó que el sistema financiero funcione durante años sin este tipo de cruces de información, y cuánto tiempo más se toleró que el dinero de los usuarios terminara alimentando circuitos clandestinos sin que los propios administradores pudieran detectarlo.
