Dos expedientes abiertos y un mercado que ya pasó por River sin firmar nada
Con el libro de pases prácticamente cerrado, al club le quedan dos nombres sin destino: Fabricio Bustos, con vínculo hasta 2027, y Matías Viña, cuyo pase sigue en manos de Flamengo. El resto del grupo ya se reubicó entre rescisiones, préstamos y ventas al exterior.
Lo cuento de arranque, porque la imagen lo dice todo. Con el mercado de pases entrando en la última curva, River tiene dos carpetas todavía abiertas sobre la mesa. De los trece jugadores que el cuerpo técnico, hoy comandado por Leonardo Ponzio, había apartado del plantel profesional al inicio del semestre, once ya encontraron club. Solo quedan dando vueltas Fabricio Bustos y Matías Viña, y los dos casos son tan distintos como parecidos a la hora de explicar el problema.
Viña: la pelota la tiene Flamengo
Acá la historia tiene una vuelta que conviene entender antes de pedir soluciones. La ficha de Matías Viña no es de River: es de Flamengo. Por eso, más allá del deseo del jugador o del entrenador, el que tiene que mover las piezas es el club brasileño. Lo concreto es que el marcador izquierdo uruguayo quedó marginado del equipo durante toda la Copa del Mundo de Clubes y tampoco fue tenido en cuenta en ninguno de los catorce partidos que el conjunto de Núñez disputó en el semestre. Un futbolista sin minutos es un futbolista que se desvaloriza, y en ese escenario pierden las dos partes, pero el que más pierde es el jugador.
Bustos: contrato vigente y un lateral derecho que sigue sin dueño
El caso de Fabricio Bustos es otro cantar. El lateral derecho tiene contrato firmado con la institución hasta diciembre de 2027 y, mientras tanto, sigue entrenándose en el predio de Cantilo. Sonó en Independiente, sonó en Rosario Central, pero ninguna de las dos charlas pasó de los primeros cruces telefónicos: no hubo oferta formal ni principio de acuerdo. Su ausencia se notó más de lo esperado en la serie de Copa Sudamericana frente a Independiente Santa Fe, cuando el cuerpo técnico tuvo que improvisar a Lucas Martínez Quarta en ese puesto, justamente por haberlo dejado afuera de la lista de buena fe.
- Germán Pezzella se marchó a Peñarol, en una venta que cerró la etapa del defensor en el club.
- Maximiliano Meza fue transferido a Independiente y se reencontró con el fútbol argentino.
- Giuliano Galoppo pasó a Atlanta United de la Major League Soccer.
- Matías Galarza Fonda recaló en Inter Miami, también en la MLS.
- Kevin Castaño partió hacia Atlético Mineiro, en una operación al fútbol brasileño.
- Maximiliano Salas continuará su carrera en Independiente Rivadavia.
- Ian Subiabre se sumará a Tigre a préstamo para sumar rodaje.
Lo que viene es un calendario con margen corto. Las ventanas internacionales de Rusia, Brasil y México siguen abiertas, y eso deja apenas un puñado de días para que alguna de las dos situaciones pendientes encuentre una salida razonable. Después de eso, será esperar hasta enero para volver a intentarlo.
El clásico, como siempre, aporta el dato que duele
Soy de los que guardan un dato para el final, sobre todo cuando se trata de River y de Independiente. La última incorporación que había cruzado de Avellaneda a Núñez había sido una rareza estadística: hacía casi veinte años que el Rojo no le vendía un jugador al Millonario, una tendencia que, claro, los hinchas del Rojo gustan recordar cada vez que pueden. Esta vez, Bustos no terminó en el Rojo y Meza sí, y el mercado se cerró sin un golpe de efecto entre los dos. Por ahora, los que quedaron con el expediente sin firmar son los protagonistas de este cierre de ventana: un lateral con contrato largo y un marcador cuyo pase mira hacia Río de Janeiro. Veremos si alguna de las dos carpetas se destraba antes del pitazo final.
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