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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Die Toten Hosen bajó el telón en Buenos Aires y se llevó treinta años de historia debajo del brazo

El quinteto alemán cerró su última gira por la Argentina con un show extenso, colmado de invitados locales y un final a pura emoción en el Movistar Arena de Villa Crespo.

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 54 min
Die Toten Hosen bajó el telón en Buenos Aires y se llevó treinta años de historia debajo del brazo

Aclaro de arranque: el cartel de la despedida decía "última vez" y uno nunca sabe si creerle. Pero cuando los tipos vienen desde Düsseldorf, sacan 33 canciones en dos horas y se van con un You'll Never Walk Alone que eriza la piel, ahí uno entiende que la cosa va en serio. Die Toten Hosen se despidió de la Argentina el sábado a la noche en el Movistar Arena, y lo hizo a lo grande, con escenario lleno de invitados argentinos y un público que los sigue desde hace más de tres décadas.

Una despedida con banda completa y amigos

El show arrancó con la puntualidad que ya es marca registrada de los alemanes y no levantó el pie hasta el final. Hubo lugar para el costado más punk con Donde las águilas se atreven, 1,2 ultraviolento y Represión; para la épica con Ya no sos igual; y para los guiños al viejo continente con Hier Kommt Alex, Bonnie & Clyde y una versión de Should I Stay or Should I Go que sonó a declaración de principios. Hasta se animaron con Reisefieber, del álbum debut, que es como pedirle a un amigo de toda la vida que recuerde anécdotas de la primaria.

Lo mejor de la noche, al menos para mí, fue verlos compartir escenario con músicos locales. Porque acá no vinieron a hacer un show y a volverse: se sentaron a tocar con quienes los vienen acompañando desde los tiempos en que tocar punk alemán en Buenos Aires era una locura. Esas escenas valen la entrada sola.

  • Ciro Pertussi y Luciano Scaglione, de Attaque 77, se subieron al escenario con los alemanes en una de las postales más celebradas de la noche.
  • Sergio Gramática, de Los Violadores, aportó la cuota de historia pesada del punk local al encuentro.
  • Mosca Velázquez, líder de 2', recorrió el escenario junto a Dave Campino durante uno de los temas, en un ida y vuelta que arrancó aplausos.
  • El cierre llegó con You'll Never Walk Alone, himno popularizado por Liverpool que en versión Toten Hosen suena a banda de pueblo cantando en el patio de una cervecería.

Una historia que arrancó en 1992

Para dimensionar lo que pasó el sábado hay que retroceder un poco. Die Toten Hosen pisó la Argentina por primera vez en 1992, cuando todavía la moneda valía lo que pesaba y los recitales se hacían en discotecas como Halley. Aquella vez vinieron con Pilsen, el proyecto que Pil Chalar armó tras la separación de Los Violadores. Desde entonces fueron más de quince visitas, entre ellas una fecha compartida con Iggy Pop y los Ramones en 1996, y una tocada en pleno San Telmo en 2015, cuando la banda se mezcló con el barrio como uno más.

La gira de despedida incluyó paradas en Tandil y Rosario, las dos con entradas agotadas, antes del cierre porteño. La banda no anunció fechas futuras en el país. Lo que queda es el registro: estos cinco tipos se ganaron un lugar en la memoria afectiva de varias generaciones de argentinos que encontraron en su punk melódico una banda de sonido propio, un grupo que los hacía sentir menos solos. Por eso, aunque el show tuvo algún momento largo y pudo haber apretado un par más los bises, el balance vale la entrada. Die Toten Hosen no vino a despedirse nomás: vino a dejar en claro que acá los queremos y que ellos lo saben.

Yo me quedo con la imagen del Campino recorriendo el escenario de punta a punta, haciendo entrar y salir a la banda como si fuera una ronda en un patio, y con ese público cantando en un alemán que la mayoría probablemente no entiende palabra por palabra pero siente en el cuerpo. Si hay algo que los Toten Hosen aprendieron en estos 35 años, es que la música no necesita traductor cuando el que la toca se toma el trabajo de bajar del escenario cada vez que puede. Por eso, y aunque la nostalgia siempre tira, la última función no fue el final de nada. Fue, como diría cualquier porteño en la puerta del estadio, el comienzo de una ausencia que ya se va a notar. Una lástima, en el mejor de los sentidos.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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