Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre sierras, lagunas y playas con todas las comodidades
Opciones en Villa Rosa, Chascomús, Las Flores, Mar de las Pampas y Tornquist con distancias, precios relativos y servicios para comparar antes de reservar.
Acá te cuento una recorrida que me regaló este oficio de andar curieteando destinos: cinco glampings bien disímiles que la provincia de Buenos Aires tiene sembrados entre lagunas, sierras, médanos y bosques. La propuesta combina aire libre con camas con sommier, jacuzzi y hasta restaurante, algo que hasta hace poco parecía un contrasentido. Vamos a uno por uno, con distancias desde la Capital Federal para que cada quien haga números antes de subir la persiana.
Villa Rosa, el más cercano y bien servido
Para los que sólo tienen una noche o un feriado corto, el plan más cómodo está en Villa Rosa, a apenas cuarenta kilómetros de CABA por la ruta provincial 25. En el predio de Rezabal 701 funcionan seis unidades dobles con jacuzzi, frigobar, climatización y desayuno incluido. Yo recomiendo reservar la cena porque el restaurante sólo sirve ese servicio y la parrilla del quincho se llena rápido cuando sale el sol. Aceptan mascotas y arman paquetes para cumpleaños y aniversarios, así que familias y parejas suelen ser el público clásico del lugar.
Chascomús, con la laguna como patio
Si lo que manda es el agua, conviene poner la proa hacia Chascomús: ciento treinta y cinco kilómetros por las rutas provinciales 2 y 20, y otros diez hasta el complejo que bordea la laguna Vitel. Son veinticuatro hectáreas con mil doscientos metros de costa, una enormidad. Los domos reciben hasta cinco huéspedes y vienen con cocina completa, baño privado y aire acondicionado, algo que se agradece en pleno enero. Para estirar la estadía, la proveeduría resuelve la merienda, las parrillas funcionan a la noche y no faltan juegos infantiles. La casa organiza kayak, paseos en bote, avistaje de aves y pesca deportiva, de modo que uno puede pasarse el día sin volver a subir al auto.
Las Flores, las yurtas para ir en grupo
Cuando el viaje es en manada, el lugar indicado es Pardo, en el partido de Las Flores, a doscientos veinte kilómetros por la ruta nacional 3. Hay cuatro yurtas levantadas con tierra, paja, arcilla y madera, cada una con capacidad de hasta ocho personas, baño propio y desayuno. El terreno, de cuatro hectáreas, limita con un canal y se puede recorrer sin guía, aunque lo más lindo es anotarse en los talleres y las cabalgatas que ofrece el establecimiento. La sensación de pisar ese suelo y escuchar el agua al lado es de las que cuesta explicar: hay que ir.
Mar de las Pampas, domos a metros del mar
Para los incondicionales del Atlántico, el dato pasa por Colonia Marina, dentro de Mar de las Pampas, a trescientos ochenta kilómetros de CABA. Son diez domos enclavados entre playas y bosques, en Paseo 163 y avenida 3, con cocinita, desayuno y terraza con reposeras para mirar el atardecer con una copa en la mano. El complejo tiene restaurante propio y, durante el verano, suma servicio de playa. Las actividades que más piden los visitantes son clases de surf, alquiler de bicicletas y cabalgatas por la costa, una combinación difícil de superar.
Tornquist, el destino de las sierras
La recorrida termina en Tornquist, a quinientos sesenta kilómetros de CABA, sobre la ruta provincial 72 en el kilómetro 2,6, a menos de diez kilómetros del casco serrano. Los domos del lugar se emplazan en un predio con vistas al parque provincial y ofrecen una experiencia bien distinta al resto de la lista: el silencio de la sierra, los senderos para caminar y la frescura de las noches de altura. Antes de armar el itinerario conviene confirmar acceso y disponibilidad porque la distancia exige planificar con tiempo y cargar nafta hasta el tope.
- Llevar documentación y reserva impresa, especialmente para Tornquist y Mar de las Pampas, donde la temporada alta exige confirmar con varios días.
- Chequear si la tarifa incluye desayuno y cenas, porque en Villa Rosa el restaurante sólo abre a la noche.
- Preguntar por el cupo de mascotas, ya que no todos los complejos aceptan animales en domos o yurtas.
- Confirmar la cantidad máxima de huéspedes por unidad antes de viajar en grupo a Las Flores o Chascomús.
- Reservar actividades como kayak y cabalgatas con anticipación en los predios sobre la laguna Vitel y el bosque de Mar de las Pampas.
“Yo siempre digo lo mismo: el glamping bien elegido no es un capricho, es una forma de conocer la provincia sin resignar la comodidad de un hotel. Acá hay para todos los gustos y para todas las billeteras.”Gabriela Chaile
