Casamiento con corazón: Ghidone y Otero dieron el sí y armaron una fiesta a pura música y solidaridad
La bailarina y el empresario firmaron el civil en Buenos Aires, ultiman los detalles del festejo del 24 de octubre y pidieron a los invitados que, en lugar de regalos, donen a cuatro fundaciones de Argentina y Uruguay.
Hay carteles de boda que prometen fasto, champagne y fuegos artificiales. Y después está el de Andrea Ghidone y Pablo Otero, que directamente cambia la regla del juego: en lugar de pedir el juego de fuentes o el tendedero nuevo, les piden a los invitados que la plata se vuelque a cuatro fundaciones. A confesión de partes, relevo de pruebas: cuando dos desconocidos firman un acta, pueden hacer cualquier disparate con su torta. Estos dos, en cambio, eligieron algo que vale la entrada, doblemente.
La firma del civil se hizo hace unos días en Buenos Aires, en un salón con chimenea y lámparas de araña, con los hijos de ambos como testigos principales. Ella lo contó por redes con una frase de manual: una de las mañanas más lindas y emocionantes, de esas que quedan guardadas para siempre en el corazón. Traducción: se casaron, se tomaron el café con champán de rigor y empezaron a correr los WhatsApp.
La fiesta del 24 de octubre
El plato fuerte viene el 24 de octubre, con tres bandas internacionales en vivo (todavía sin nombres confirmados), una de ellas procedente de Uruguay, país de la novia y cuna del romance. Los nombres se guardan bajo siete llaves, lo cual ya me parece una soberana exquisitez: vender la sorpresa antes de tiempo es un deporte nacional que arruina más bodas que las discusiones con la suegra.
- Tres vestidos: dos del atelier de Marisa Campanella en Recoleta, uno de ellos bordado a mano con cristales; el tercero vino de Milán y se verá recién esa noche.
- Donaciones a cuatro fundaciones: Natali Dafne Flexer, La Casa del Teatro y la Asociación Protectora de Animales San Francisco de Asís, en Argentina; Fundación Álvarez Caldeyro Barcia, en Uruguay.
- Luna de miel en Curazao y regreso a mediados de noviembre para grabar el documental de Ellas son tango y arrancar ensayos en el Auditorium de Mar del Plata, con gira europea prevista para abril de 2027.
La movida solidaria
En la tarjeta que enviaron con la invitación escribieron: Gracias por hacer que el amor de este día también llegue a otros. Suena a frase de Pinterest, lo admito, pero la concreción es la que importa: le están abriendo la puerta a que cada invitado se saque de la cabeza ese instante incómodo de no saber qué regalar. La realidad, y acá me apunto al cenizo de siempre, es que la mayoría de las parejas termina recibiendo veinte jarrones iguales y tres pavas que nadie usa. Esta pareja cambió jarrones por ayudar a chicos con cáncer, viejos del teatro y hasta a un hospital pediátrico de Montevideo.
Lo del pedido de donaciones a fundaciones me parece un golazo de media cancha. No porque sea original a ultranza: ya hay antecedentes en el país y en la región. Sino porque va de la mano con una idea que parece de sentido común y que cuesta horrores instalar: una boda es una buena excusa para multiplicar la plata, no solo para gastarla en centros de mesa que terminan en un cajón. Acá los novios fungen casi de mecenas involuntarios, y los invitados pueden ir al casamiento con la conciencia más o menos tranquila.
“Gracias por hacer que el amor de este día también llegue a otros.”Tarjeta enviada por Andrea Ghidone y Pablo Otero a los invitados
El contexto ayuda a entender la decisión. Ghidone viene de recorrer escenarios con Ellas son tango, donde se pone en la piel de María Nieves, nada menos. Otero es empresario y la conoció en Punta del Este, en un encuentro familiar armado por una amiga en común. Él ya la había visto brillar en una función antes de ese cruce. Se fueron encontrando en desayunos y almuerzos,=October de 2025 dijeron presente con el compromiso, y ahora ya tienen el papel firmado. Después de la fiesta, Curazao, sol y playa; después, a trabajar.
Preguntaba al principio el medio qué me parecía la movida. Me parece, sin vueltas, la mejor noticia de la semana. No por el casamiento en sí, que es un evento entre tantos, sino por el gesto. Hay una peruana que conozco, veinte años de cocinera, que dice siempre lo mismo: la comida sobrante se guarda, no se tira. Estos novios parecen haber aplicado esa filosofía a la fiesta: lo que sobra, en vez de ir a la fuente de vidrio soplado, va a un tomógrafo o a una caja de medicación. Si eso no vale la entrada, que baje Coveri y lo explique. Y un aplauso, también en mi nombre, para la modista Marisa Campanella, que bordó a mano uno de los vestidos con cristales: en una época que confunde lujo con souvenir, este tipo de oficio sigue siendo la diferencia.
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