Boca rescató un punto en Córdoba, pero se le nubló la semana: Paredes tambalea y Valencia también
El conjunto de Arruabarrena igualó 2-2 con Instituto en el Kempes, estiró su invicto a 16 partidos y llegó a los 51 puntos en la tabla anual, pero se volvió a Buenos Aires con dos jugadores entre algodones y la Sudamericana a la vuelta de la esquina.
A los 16 minutos de haber ingresado, Leandro Paredes levantó la mano, miró al banco y se sentó. No hubo falta, no hubo golpe: hubo una molestia en el isquiotibial derecho que lo dejó tendido sobre el césped del Kempes mientras el reloj corría. Esa imagen, más que el 2-2 final, fue la postal que Boca se llevó de Córdoba. Porque el punto se suma y se cuenta, pero las piernas, a seis días de un cruce copero, son otro partido.
El conjunto de Rodolfo Arruabarrena llegó a la provincia con la idea de escalar en la tabla anual y se retiró con un empate que sirvió para mantener el invicto —ya van 16 partidos sin perder— pero dejó una sensación rara, agridulce, de esas que mezclan alivio con preocupación. Instituto peleó, le hizo goles al candidato y se llevó por delante la idea de una visita cómoda para el Xeneize.
A los 13 minutos ya perdía
El arranque fue un mazazo. A los 13, Fernando Alarcón tomó un rebote dentro del área después de un tiro libre y la mandó a guardar con un remate bajo que descolocó a todo Boca, menos a la pelota, que ya estaba adentro. Nueve minutos después llegó el empate, servido en bandeja: el arquero Marcos Ledesma salió a capturar un centro, se enredó solo, perdió la pelota al caer y Enner Valencia, ese nueve que suele estar donde hay que estar, empujó la pelota al gol para el 1-1 parcial.
El complemento arrancó torcido y terminó derecho
El segundo tiempo le volvió a dar la espalda a Boca de entrada. A los dos minutos, Jonathan Galván ganó de cabeza sin marca tras un córner y estampó el 2-1 para Instituto. La cosa pintaba fea. Pero Arruabarrena metió mano: entró Merentiel por Valencia y, en la primera pelota que tocó, recibió un pase de Lautaro Blanco y definió solo ante la salida del arquero para sellar el 2-2 que a la postre sería definitivo.
Boca fue por más en el cierre. Sebastián Villa probó junto al palo y Ledesma se lució sacando un remate de Carlos Palacios. El marcador, sin embargo, no se movió. Y en el medio del tramo final, dos situaciones que encendieron las alarmas: Paredes pidió el cambio y Valencia también dejó la cancha con una molestia en el toballo.
El parte médico preocupa y mucho
Una vez terminado el encuentro, Arruabarrena habló del mediocampista campeón del mundo y fue crudo: "Lea se tendrá que hacer estudios, pero creo que al salir y por las caras, supongo que para el martes está descartado". Aclaró, eso sí, que todavía no había hablado con el jugador ni tenía los estudios encima. El panorama para la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, prevista para el martes, luce complicado.
A esa preocupación se le suma el estado de Valencia, que también salió con una molestia en el tobillo y quedó pendiente de evaluación. Boca enfrenta la serie copera con el plantel justo, y la sensación de que este empate en Córdoba puede terminar costando mucho más que dos puntos.
La tabla, mientras tanto, no se mueve tanto
Por ahora, los números dicen que Boca quedó con 51 puntos en la tabla anual y 21 en la Zona B del Clausura. Instituto, con el punto, llegó a 26 y se mantiene como líder de la Zona A. El Xeneize sigue prendido en la pelea grande, pero llega a la semana más caliente del semestre con más dudas que certezas.
El dato histórico y la chicana de siempre
Más allá de lo futbolístico, hay un registro que vale la pena rescatar para los memoriosos: la última vez que Boca perdió en el Kempes por liga fue en 2003, hace más de dos décadas, cuando todavía jugaban los célebres equipos de Bianchi en su mejor versión. Una paternidad que a esta altura ya pesa en el debe de Instituto y que explica por qué en Córdoba, aunque festejan un punto, lo miran de reojo cuando el rival es azul y oro.
