Barcelona rompe el molde: se la juega con chicos y se olvida de los nombres pesados
Tras un año para el olvido, el conjunto catalán rearmó el plantel casi de cero, apostó por la juventud y le dio las llaves del banco a Aleksander Sekulic, un técnico sin experiencia en la elite europea.
La imagen lo dice todo. Barcelona cerró una temporada para el olvido y en lugar de parchar, rompió el molde. Quedó afuera de los playoffs de la Euroliga y se llevó por delante la final de la ACB, dos golpes que obligaron a la dirigencia a tomar decisiones profundas. Y las tomó. La nueva conducción deportiva pasó la escoba y armó un plantel nuevo de arriba abajo, con una consigna clara: menos nombres pesados, más hambre y piernas frescas.
Detrás del volantazo está el director deportivo Xevi Pujol, que asumió un riesgo concreto y lo defendió a capa y espada. Del equipo que terminó la temporada anterior apenas quedan cuatro sobrevivientes: Kevin Punter, Joel Parra, Darío Brizuela y Juan Núñez. El resto se fue. Y lo que vino en su lugar es, cuanto menos, una declaración de principios: jugadores jóvenes, atléticos, con pasado reciente en la NBA o en la G League, y con un margen de crecimiento enorme. También, vale decirlo, sin experiencia en la Euroliga, que es donde se comen los domingos.
A los 19 minutos del primer cuarto, Barcelona ya tiró la pelota al piso
Los nombres de los refuerzos suenan a borrador más que a plantilla cerrada. Umoja Gibson, Tyrese Martin, Stanley Umude, Tosan Evbuomwan, Justin Minaya y Olivier Nkamhoua afrontarán su primera temporada en la máxima competencia europea de clubes. Es una apuesta de manual. La excepción es Josh Nebo, el único que ya sabe lo que es transpirar la camiseta en certámenes de este nivel. Y un caso intermedio es Justin Robinson, que viene de hacer una campaña muy sólida con Paris Basketball y le da al grupo algo de agua en el desierto de la inexperiencia.
En el banco también hubo cambio de mando. Se fue Xavi Pascual y llegó Aleksander Sekulic, un entrenador con un paso reciente por Dubai que no era la primera opción de la dirigencia, pero que terminó cayendo de pie por su vínculo con el nuevo responsable de scouting, Kuzey Kilic, y por una idea de juego que calza justo con la apuesta juvenil. Para Sekulic, hacerse cargo del Barcelona es el desafío más grande de su carrera como entrenador: tomar un equipo histórico en plena reconstrucción y meterlo en la pelea por la Euroliga, una cita a la que el club no puede faltar ni un año más.
Final ajustado: la paciencia tiene fecha de vencimiento
El plan tiene una trampa que está a la vista de todos. La mayoría de los nuevos jugadores va a tener que aprender a jugar la Euroliga en el propio altar de la Euroliga, sin red ni ensayos previos. Si el desarrollo se acelera y los jóvenes explotan antes de lo previsto, este Barcelona puede transformarse en la revelación de la temporada. Si los tiempos no se cumplen, el camino se va a poner bravo rápido y la paciencia de la tribuna catalana tiene fecha de vencimiento, lo digo siempre, el Palau no es una sala de espera.
Y me guardo el dato para el final, que no es menor: la última vez que Barcelona se presentó a una temporada con tantos debutantes en la Euroliga fue allá por mediados de los 2000, cuando aquel proyecto de La Masia del básquet terminó de la mejor manera, con la Orejona en la mano. Ojalá a los nuevos les vaya igual y nos regalen una noche de las que se cuentan. A los que todavía dudan, les digo: miren bien a estos chicos, que las camadas jóvenes, cuando explotan, explotan de verdad. Y al Madrid, que ya se frota las manos, le recuerdo lo que siempre digo: ganar se gana en la cancha, no en el papel. Firmado: Martín Nieva, Deportes.
