Adiós al Solitario que venía con Windows: qué pasó con los juegos que ya no están en el sistema
El Buscaminas, el FreeCell y el Pinball formaron parte de la vida digital de millones durante décadas. Hoy sobreviven como aplicaciones separadas: la historia de por qué Microsoft los despegó del sistema operativo y cómo encontrarlos.
Te tengo que confesar algo: cada vez que prendo una computadora y no aparece el Solitario en el menú, siento que algo del escritorio se quedó sin alma. Durante más de veinte años, abrir Windows era también encontrarse con el Buscaminas, el FreeCell, el Corazones y, en las versiones más modernas, con los Chess Titans o el Purble Place. Eran juegos modestos, casi invisibles, pero estaban ahí, esperando la pausa del café o la espera de una descarga lenta. Hoy ya no vienen instalados y hay que salir a buscarlos, una pequeña aventura que vale la pena entender.
Un escritorio con juegos integrados
La costumbre arrancó en 1990, con la primera versión del Solitario. Dos años después se sumó el Buscaminas, y con el correr del tiempo la colección fue creciendo hasta convertirse en un verdadero catálogo. La propia Microsoft recordó, cuando festejó los treinta años del Solitario, que aquel juego había cumplido un propósito muy concreto: enseñar a los usuarios novatos a arrastrar y soltar elementos con el mouse, una interacción que a principios de los noventa todavía resultaba nueva para la mayoría. No era solo entretenimiento: era también una clase de computación disfrazada de pasatiempo.
El punto más alto del catálogo llegó con Windows Vista y Windows 7, que incorporaron Chess Titans, Mahjong Titans y Purble Place. En la feria CES de 2007, la compañía los presentó como parte integral del sistema, como si fueran mueblería obligatoria de cualquier escritorio.
El caso del 3D Pinball: una pelota traviesa
El primero en desaparecer fue el 3D Pinball: Space Cadet. Lo curioso es que no era un juego de Microsoft: lo había desarrollado Cinematronics y lo había publicado Maxis en 1995 bajo el nombre Full Tilt! Pinball. Microsoft solo tenía una licencia para incluir una de sus mesas dentro de Windows, y así fue como el juego viajó con el sistema desde Windows 95 hasta Windows XP.
Cuando el equipo de ingeniería empezó a adaptar Windows de 32 a 64 bits, apareció un problema serio: en la nueva arquitectura la pelota atravesaba los objetos sin registrar ningún impacto. El detector de colisiones había dejado de funcionar. Raymond Chen, ingeniero con más de tres décadas en el desarrollo de Windows, contó en su blog técnico que el código era de una empresa externa, tenía muy pocos comentarios y resultaba muy difícil de seguir. El equipo no pudo identificar el origen exacto del fallo y terminó sacando el juego del producto.
Después, en una actualización de 2022, Chen aclaró que el error más grave había aparecido en una versión experimental para procesadores Alpha AXP y que alguien lo había corregido después, aunque nadie avisó de que el juego había sido rehabilitado. Cuando Microsoft Garage quiso relanzarlo, el área legal encontró otro obstáculo: la licencia original con Cinematronics solo autorizaba incluir el juego dentro de Windows 95 y sus sucesores, sin permitir su distribución como aplicación independiente ni su publicación en una tienda digital. Una traba legal que terminó de enterrar al Pinball en el pasado.
Cómo conseguir los juegos hoy
- Microsoft Solitaire Collection: se descarga gratis desde la Microsoft Store y conserva el espíritu del clásico, con varias variantes y publicidad opcional.
- Microsoft Minesweeper: también disponible en la tienda oficial de Microsoft, con versiones renovadas pero la misma lógica de siempre.
- Microsoft FreeCell y Corazones: se pueden bajar como aplicaciones independientes desde la Microsoft Store.
- Los juegos clásicos como Chess Titans, Mahjong Titans y Purble Place ya no se distribuyen oficialmente, aunque pueden encontrarse versiones de terceros en sitios confiables, siempre bajo responsabilidad del usuario.
Cómo se llega hasta ellos: el camino más simple es abrir la Microsoft Store desde el propio Windows y buscar por nombre. La descarga es gratuita y se instala como cualquier programa actual. Eso sí, hay que tener paciencia con las publicidades: al ser aplicaciones gratuitas, suelen mostrar avisos entre partida y partida. Quienes prefieran la versión original sin anuncios, pueden pagar una suscripción dentro de la propia aplicación para silenciarlos.
Una recomendación de quien los usa todos los días: mi amigo Andrés, que trabaja en una casa de computación en el centro de Tafí del Valle, me insiste en que vale la pena tener el Solitario y el Buscaminas instalados aunque sea por nostalgia. Andrés jura que cuando un cliente le lleva una máquina vieja para formatear, lo primero que hace es volver a poner esos dos juegos. "Es como dejar la casa sin estantes", me dice, sonriendo. Tiene razón. Estos jueguitos formaron parte de la educación digital de toda una generación y, aunque ya no vengan con el sistema, siguen siendo una buena manera de volver a empezar.
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