A Chris Paul lo echaron por Zoom y sin una palabra del DT: el final que no se merecía en los Clippers
El base retirado contó en un podcast cómo Tyronn Lue ni siquiera lo recibió para explicarle los motivos de la desvinculación. Volvió a Los Ángeles para cerrar su carrera donde mejor jugó y se topó con la salida más fría de sus veinte años en la NBA.
Dicen que las despedidas en el deporte profesional no siempre salen como uno las imagina, pero lo que le pasó a Chris Paul en los Clippers raya lo inentendible. Volvió a la franquicia donde mejor rindió para bajar el telón de dos décadas en la NBA, y se terminó yendo como se va un empleado al que ni le avisan por teléfono: con un llamado seco en medio de una gira y sin que el entrenador, Tyronn Lue, se molestara en mirarlo a los ojos. Así lo contó el propio Paul en el podcast "Build or Break", y la frase quedó flotando en el aire como un puñetazo que todavía duele.
La escena ocurrió el 3 de diciembre de 2025, en plena ruta visitante. La franquicia, ya sin intenciones de contar con él, le comunicó que debía pegar la vuelta a California. Lo que faltaba, y que terminó de indignar al jugador, fue que Lue ni siquiera aceptó tomarse unos minutos para hablar con él antes del viaje de regreso. Lo que para cualquier veterano con veinte años de liga es un derecho básico, en Los Ángeles fue un privilegio inexistente.
Minuto 90: la palabra de Chris Paul
“Es probablemente una de las cosas más irrespetuosas que me ha tocado atravesar. Te hace darte cuenta de que, sin importar lo que hagas o lo que hayas hecho, a nadie le importa.”Chris Paul, en el podcast "Build or Break"
Y ojo, no fue un capricho de estrella malacostumbrada. Los números de aquella segunda etapa, dicho sea con todo respeto, acompañaban la decisión deportiva. Paul venía promediando 2,9 puntos, 1,8 rebotes y 3,3 asistencias en 16 partidos, con su última actuación de cierto peso el 1 de diciembre frente a Miami Heat, cuando firmó 8 puntos. El problema no fueron los fríos y mentirosos números: fue el modo.
Lo que más le quemó al base, según sus propias palabras, fue el costado humano de toda la historia. Con hijos grandes y una esposa muy metida en el día a día del equipo, su familia había apostado de lleno al regreso a Los Ángeles. Ver cómo se manejaron los tiempos y las formas, sostuvo, dolió en lo más profundo. Y si algo sabe un tipo que estuvo veinte años en la mejor liga del mundo es distinguir cuándo lo corren por una cuestión deportiva y cuándo lo sacan por la puerta de servicio.
La otra cara de la moneda: lo que Paul le dio a los Clippers
- Entre 2011 y 2017 fue el corazón del equipo bautizado como "Lob City" y construyó en la franquicia los mejores años de su carrera.
- Integró el equipo del 75° aniversario de la NBA, un reconocimiento reservado para los más grandes de la historia.
- Fue elegido doce veces para el Juego de las Estrellas, once veces para los All-NBA y nueve veces para los quintetos defensivos.
- Lideró la liga en asistencias en cinco temporadas y en robos en seis, una marca de época.
- Ganó dos medallas de oro olímpicas con la selección de Estados Unidos.
Me pregunto, y se lo pregunto a quien lea: ¿hay forma de compensar con un comunicado a alguien que te cambió la historia? Los Clippers le deben a CP3 los mejores años que tuvieron como franquicia, los partidos inolvidables, el salto de calidad definitivo. Mandarlo de viaje sin una mano extendida, sin un abrazo ni una explicación cara a cara, es de una mezquindad que no se lava con un comunicado. La vida, ya lo sabemos, no siempre cierra como uno sueña. Pero a este le faltaron códigos, y eso es lo que más cuesta digerir. Que se lo pregunten sino a Milwaukee, que en 2021 se cruzó en el camino de un Paul enorme en las Finales con Phoenix Suns y le arruinó el único sueño que le quedó pendiente: el anillo. Los Bucks estaban 2-0 abajo y terminaron remontando 4-2. Ahí también la moneda cayó del lado que no tenía que caer. A veces, el deporte es así de cruel: con los que más dieron y menos premio se llevaron.
