Zverev barrió a De Miñaur y va por la semis en Shanghai: el número dos del mundo no quiere soltar el podio
El alemán ganó 6-4 y 6-4 sin ceder un solo break, quebró en el tramo final de cada set y ahora se cruza con Davidovich Fokina, al que le ganó seis veces y solo perdió una. Si levanta el trofeo, cierra el año como uno de los grandes.
El partido se definió con dos derechazos cruzados de Alexander Zverev que dejaron a Álex de Miñaur mirando la red en el cemento chino. Fue en el noveno game del segundo set, con el marcador 5-4 a favor del alemán, cuando el europeo aceleró la bola y rompió el servicio del aussie para sentenciar la historia sin más vueltas. Set y partido. 6-4 y 6-4, así de simple, así de concreto.
Sobre la hora 1:05 — saque y temple
Yo lo vi claro desde el arranque: este Zverev no vino a Shanghai a hacer turismo. El alemán sostuvo su servicio durante todo el encuentro y, cuando la pelota le quedó incómoda, tiró primeros servicios a más de 220 kilómetros por hora para apagar cualquier intento de rebelión. De Miñaur peleó, corrió como siempre, pero apenas tuvo cinco chances de quiebre y las cinco las desaprovechó. El alemán las canceló todas, una por una, con autoridad.
Lo mejor para el europeo estuvo en la definición de cada set. En el primer parcial rompió en el undécimo game; en el segundo, repitió la receta en el noveno. Sin drama, sin alargue, sin sufrir. De Miñaur terminó pidiendo aire, porque este Zverev no le dio respiro en ningún momento del partido.
El historial manda
Los números entre ellos ya no engañan a nadie: Zverev manda 9 a 4 en el cara a cara con el australiano. Es un dominio que se sostiene hace rato y que anoche volvió a quedar plasmado en la cancha. El alemán le leyó el revés, le comió el tiempo en los cambios de dirección y le cerró las diagonales con la precisión de un bisturí.
Ahora viene Davidovich Fokina
En semifinales espera el español Alejandro Davidovich Fokina, número 26 del ranking. El historial entre ellos es casi una clase particular del alemán: seis victorias contra una sola caída. Dicha caída, vale recordarlo, fue hace años y en polvo de ladrillo. Aquí, en cemento y con esta confianza, Zverev es candidato a quedarse con el cruce sin demasiados sobresaltos.
El español, eso sí, llegará con las piernas descansadas: avanzó a semis sin jugar, porque su rival, el francés Arthur Gea, se retiró por una molestia física cuando apenas habían pasado 22 minutos de partido. Menos minutos en cancha, más energía guardada. Habrá que ver si eso le alcanza para meterle mano al gigante de Hamburgo.
A dos pasos del número uno
Acá está lo grande del asunto. Zverev ya es número dos del mundo y, si levanta el título en Shanghai, cierra la temporada en lo más alto del ranking. Sería su octavo trofeo en un Masters 1000, un número que lo mete en la elite histórica más absoluta del circuito. Y eso que todavía no terminó el torneo.
Pero ojo: en semis lo espera un español con hambre y con aire fresco en las piernas. Yo, desde esta tribuna periodística, me inclino por el alemán, aunque en el tenis uno nunca termina de saber. Yang Zverev, por ahora, va con todo. Yang Davidovich Fokina, a dar el batacazo. Veremos quién escribe la página final del domingo en Shanghai.
