Una serie, dos proyectos de ley y la modesta sonrisa de Nathan Fielder
La segunda temporada de "Los ensayos" mostró que pilotos con ansiedad o depresión podían volar habilitados. Meses después, el Senado de Estados Unidos aprobó por unanimidad dos iniciativas para mejorar la atención psicológica en la aviación. Todavía falta la Cámara de Representantes.
Cada tanto aparece una producción que no se conforma con entretener y decide meterse donde nadie la llamó. La segunda temporada de "Los ensayos", la serie del canadiense Nathan Fielder, es una de esas: se sentó en el banco de la aviación comercial, preguntó cómo se decide quién puede volar un avión con pasajeros adentro y, básicamente, voló por los aires varios protocolos. Vale la entrada, y con creces.
La premisa era concreta: ¿se pueden reducir los accidentes aéreos? Para averiguarlo, Fielder se metió de lleno en el mundo de los pilotos comerciales, en sus entrenamientos y en los exámenes médicos periódicos que determinan si están aptos para subir a una cabina.
Lo que encontró era para no dormir
Lo que apareció en el camino fue francamente preocupante. La temporada mostró que pilotos con cuadros de ansiedad o depresión podían sortear los controles y quedar habilitados para volar. Fielder, como tiene costumbre, llevó el experimento hasta el hueso: con un diagnóstico ambiguo encima, consiguió la autorización para pilotear un Boeing 737 con actores como pasajeros. Un disparate que, además, fue emitido por televisión.
De la pantalla al Congreso
La serie se estrenó en abril de 2025 y, según el material, en los meses siguientes colaboradores de distintos congresistas empezaron a citar el programa al presionar a sus legisladores. El tema no era nuevo: desde 2024, organismos especializados en salud mental ya venían pidiéndole a la Administración Federal de Aviación que revisara sus criterios de aptitud.
En septiembre, el Senado estadounidense aprobó por unanimidad dos proyectos de ley, uno por cada partido, destinados a reforzar los protocolos de atención psicológica para pilotos y a facilitar que quienes necesiten ayuda profesional puedan buscarla sin que eso les cueste la licencia. Ahora la pelota está en la Cámara de Representantes.
“No sé si sirvió de algo, pero me agrada oírlo.”Nathan Fielder, consultado por Deadline
La fórmula Fielder
Hay algo que me gusta de este tipo y es que nunca levanta el dedo para decir "cambié el mundo". Le preguntaron si la serie había tenido algo que ver y contestó con una frase que parece escrita en una servilleta. Esa misma dosificación, esa misma voluntad de no pavonearse, es la que hace que uno le crea cuando muestra algo en pantalla. Vale la entrada, otra vez.
Mientras tanto, en algún despacho del Congreso, un asistente habrá puesto la serie como ejemplo en una carpeta. No discutirá eso. Lo que sí discuto es que todavía haya que esperar que un canal de streaming alerte a los legisladores sobre un tema que llevaba años en los papeles. Algo huele a podrido en la cabina, y no es el café del desayuno.
Que la serie se haya transformado en insumo para una reforma es, en todo caso, una buena noticia para un oficio que cada vez se mide más en likes. Pero la pregunta de fondo sigue intacta: ¿cuántas cosas que ya sabíamos necesitan pasar primero por un capítulo para que alguien se digne a mover un expediente? La respuesta, me temo, la vamos a ver en otra temporada.
