Martes, 22 de septiembre de 2026
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Una mujer india graba tareas domésticas para entrenar robots con inteligencia artificial y cobra por cada video aprobado

Divya, del distrito de Karur, registra desde su cocina actividades cotidianas con un celular sujeto a la cabeza. Las grabaciones son materia prima para sistemas que enseñan a las máquinas a manipular objetos y adaptarse al entorno. Solo una parte del material que filma supera los controles de calidad.

Por Diego GuancaPoliciales y judiciales · 22 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Para que un robot con inteligencia artificial aprenda a desenvolverse dentro de una casa, parte de su entrenamiento puede empezar con imágenes de una persona haciendo las tareas del hogar. Los registros permiten analizar cómo se manipulan los objetos y qué movimientos se necesitan para completar cada actividad, según fuentes del sector tecnológico que trabajan con bancos de datos visuales.

Un trabajo con cámara en la cabeza

Divya produce esos registros con un teléfono sujeto a la cabeza. Así, la cámara capta las tareas desde su perspectiva mientras corta verduras, limpia superficies o realiza otras actividades cotidianas en su casa del distrito de Karur, en India. Después envía los videos para que puedan ser utilizados en el entrenamiento de sistemas que procesan información visual y reconocen patrones.

El material que aporta sirve para que los robots aprendan a adaptarse al entorno. A diferencia de las máquinas que repiten una secuencia establecida, estos equipos pueden utilizar lo aprendido para modificar sus movimientos según las condiciones del lugar: una cocina o una sala presentan objetos y situaciones que requieren ajustes en la fuerza, en el recorrido y en la forma de ejecutar las acciones, según describen los manuales técnicos de la disciplina.

Lo que se aprueba y lo que no

La entrega no garantiza que todas las imágenes sean aceptadas. Divya contó que, cuando filma cuatro horas en un día, se aprueban aproximadamente entre dos y dos horas y media de material. La selección forma parte del proceso de control de calidad y modifica los tiempos de su rutina.

Una tarea que conoce y realiza habitualmente puede llevarle el doble cuando debe registrarla. Si normalmente le toma media hora cortar verduras, el trabajo le insume una hora cuando lo graba en video, según el testimonio recogido por la prensa india. Por eso, el tiempo dedicado a filmar y la duración del contenido aprobado son dos aspectos distintos de la actividad.

El impacto en su economía personal

  • Antes necesitaba pedirle dinero a su esposo incluso para recargar saldo en el teléfono.
  • Ahora puede pagar esa recarga con lo que obtiene de las grabaciones.
  • Puede hacer compras por su cuenta sin depender de terceros.
  • Cubrir gastos personales que antes estaban a cargo de su pareja es la principal modificación que menciona en su relato.

Su experiencia muestra una aplicación concreta del trabajo humano en el aprendizaje de robots: convertir actividades cotidianas en ejemplos visuales que después procesan algoritmos de inteligencia artificial. La actividad se enmarca en una tendencia global de empresas que contratan a personas en distintos países para generar datos de entrenamiento, según reportes especializados en tecnología. Por ahora, no hay regulación específica en India sobre esta modalidad de trabajo, aunque organismos internacionales começaram a discutir estándares para el etiquetado de datos usados en sistemas automáticos.

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Diego GuancaPoliciales y judiciales

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