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Jueves, 1 de octubre de 2026
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Un palacio de 1747 convertido en hotel del vino reabre Lisboa a paso lento

En el triángulo que forman Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real, el Palácio Ludovice reabre como hotel dedicado al vino portugués. Sesenta y una habitaciones, spa y tienda del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto, en un edificio que atravesó intacto el terremoto de 1755.

Por Agustina ToledoAmbiente y agua · · hace 2 h
Un palacio de 1747 convertido en hotel del vino reabre Lisboa a paso lento

La fachada del Palácio Ludovice Wine Experience Hotel da de lleno contra el Miradouro de São Pedro de Alcântara, en Lisboa, y desde ese borde la ciudad se abre como una lección de geografía: abajo, la Baixa reconstruida en cuadrícula tras el terremoto de 1755; más allá, el castillo de São Jorge recortado contra el cielo. El edificio fue levantado en 1747 por João Frederico Ludovice, un orfebre alemán que terminó convertido en arquitecto del rey João V. Casi tres siglos después, en 2022, abrió como hotel después de más de diez años de restauración a cargo de Miguel Câncio Martins.

Un palacio con cuatrocientos metros cuadrados por planta

El inmueble tiene 61 habitaciones, restaurante, spa y una tienda del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto que funciona junto a la recepción. Antes de recibir huéspedes fue residencia aristocrática, consulado y sede del Solar do Vinho do Porto, el bar histórico del Instituto del Vino de Oporto en la capital portuguesa. La propuesta diaria incluye una copa de vino portugués y algo para comer servida en cada habitación por la tarde.

  • Rua Garrett y el Café A Brasileira, en Chiado, con la escultura de Pessoa en la vereda.
  • Convento do Carmo, cuyas ruinas sin techo conservan las huellas del terremoto de 1755.
  • Jardín de Príncipe Real, accesible por la Rua Dom Pedro V, con su gran cedro y cafeterías de barrio.
  • Igreja de São Roque, cuya capilla lateral fue encargada en Roma por João V y enviada a Lisboa por piezas.
  • Bairrio Alto de noche, con sus tabernas de fado y sus bares sobre calles empedradas.

Cuestión de ley, cuestión de patrimonio

El Palácio Ludovice es Monumento de Interés Público desde 1994 y está protegido por la Lei de Bases da Política e do Regime de Protecção e Valorização do Património Cultural, la Ley 107/2001 de Portugal. Su rehabilitación tuvo que compatibilizar la categoría de imóvel classificado, regulada por el artículo 15 de esa norma, con el cambio de uso a hospedaje. La autorización de obra pasó por la Direção-Geral do Património Cultural, y la apertura como hotel requirió además el visto bueno del Turismo de Portugal bajo el Regime Jurídico dos Empreendimentos Turísticos, Decreto-Lei 39/2008, artículo 5. Cualquier intervención futura sobre la fachada o los elementos protegidos vuelve a responder tramita por la DGPC, como recordó el Ministério da Cultura en sucesivas respuestas parlamentarias.

La restauración respetó los azulejos originales, las carpinterías y los techos de madera trabajados del siglo XVIII, según consta en los informes técnicos publicados por el municipio de Lisboa. El restaurante Federico, que combina cocina portuguesa contemporánea con influencia francesa, trabaja con la bodega histórica del palacio, y cada tarde los huéspedes reciben en la habitación una copa de vino portugués. El spa ocupa los antiguos espacios de servicio del ala noble.

Para una escapada más larga, el palacio-convento de Mafra, otra obra de Ludovice, queda a unos 40 minutos en auto desde el hotel y permite conectar el triángulo lisboeta con el paisaje rural de la región. Desde Buenos Aires, los vuelos a Lisboa descriptos en las guías comerciales suelen incluir una escala en Brasil o en ciudades europeas como Madrid, París, Frankfurt o Ámsterdam, y la conectividad aérea con el Aeroparque Jorge Newbery y Ezeiza es diaria en temporada alta. La pregunta que sobrevuela al recorrido es inevitable: cuántos inmuebles protegidos con más de doscientos cincuenta años de construir en la ciudad siguen esperando primero un expediente, una autorización y un plan serio antes de terminar convertidos primero en ruina, y recién después en hotel.

AT
Agustina ToledoAmbiente y agua

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