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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Un candado, una bici y un fallo que deja a los supermercados sin excusas

Por Lorena RoblesCultura y espectáculos · · hace 1 h
Un candado, una bici y un fallo que deja a los supermercados sin excusas

Empiezo por el cartelito ese que todos vimos mil veces en las playas de estacionamiento de los supermercados, esos que dicen "no nos hacemos responsables por robos o daños". Hay gente que lo lee, lo asimila y se va tranquilo a dejar el auto con la bicicleta atada con candado. Bueno, la Justicia neuquina acaba de decirle a un comercio que ese papel pegado en la pared no vale absolutamente nada. Vale la entrada, de entrada.

El caso es simple y por eso mismo duele. Un cliente entró con su bici a hacer las compras, la dejó asegurada donde correspondía y al salir se encontró con el candado abierto y el rodado en cualquier otra parte. Presentó el reclamo en la Dirección Provincial de Protección al Consumidor y el organismo le dio la derecha al damnificado: la responsabilidad por la seguridad en el estacionamiento es del comercio, no del cliente.

Una multa que supera el valor de la bici

La sanción quedó fijada en un equivalente a cinco canastas básicas alimentarias, lo que traducido a pesos de hoy ronda los cuatro millones. Es decir, el supermercado terminó pagando más por haber mirado para otro lado que lo que le hubiera costado reponer la bicicleta. Una perlita didáctica, si me preguntan.

Lo que dice el fallo y lo que dice el cartel

  • La cartelería de "no nos responsabilizamos" no tiene valor legal y puede generar una infracción adicional para el comercio.
  • Los objetos que el cliente lleva consigo dentro del local, como el celular o la cartera, quedan bajo su propia custodia.
  • Los bienes que se dejan en el espacio de estacionamiento habilitado por el comercio están bajo la responsabilidad del establecimiento.
  • Quien pone a disposición una playa de estacionamiento asume la obligación de garantizar condiciones mínimas de seguridad.

El supermercado hizo lo que hacen casi todos cuando les imputan una sanción: primero se defendió en sede administrativa y después apeló en la Justicia. El fallo judicial le dio la espalda y dejó firme la multa. Mientras tanto, el damnificado sigue peleando por su bolsillo en el fuero civil, donde el expediente administrativo funciona como prueba preconstituida. O sea, el papel que armó Protección al Consumidor ahora pesa en el juicio por la reposición de la bici.

Me ahorro el sermón sobre la seguridad en los estacionamientos, porque el fallo habla por sí solo. Lo que sí me parece destacar es que el criterio es claro: si el comercio te ofrece un lugar para dejar la bici, el comercio responde por la bici. Ni el candado más caro del mundo te va a servir como escudo legal si del otro lado hay un estacionamiento sin vigilancia y un cartelito que no existe para la Justicia.

Si te cruzaste con un caso parecido, si te dijeron que la culpa fue tuya por confiar en el estacionamiento de un local o si viste cómo desapareció algo que dejaste en la playa de un comercio, contame. Estos fallos se construyen también con los reclamos que la gente se anima a hacer. Y a quien se tomó el trabajo de ir a la Dirección Provincial y pelearla hasta la última instancia, vaya mi reconocimiento: hace falta mucha paciencia para confiar en que el sistema funcione, y por suerte esta vez funcionó.

LR
Lorena RoblesCultura y espectáculos

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